Francisco Barnier González
Columnista

Reforma tributaria y ajuste del gasto

El Gobierno debe adoptar la disciplina de mirar el futuro, anticiparse de manera explícita y ajustar su estrategia acorde con esos cambios.

Francisco Barnier González
POR:
Francisco Barnier González
julio 21 de 2021
2021-07-21 07:00 p. m.
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Los $15,2 billones de la reforma tributaria incluye un plan de austeridad en el gasto público de $1,9 billones, ahorro pírrico considerando que el presupuesto nacional estará alrededor de $ 309,7 billones para el 2022.

Una propuesta es repensar los costos totales del presupuesto desde una perspectiva de capacidades estratégicas definidas y necesarias para crecer la economía a mayor potencial. El objetivo consiste en desarrollar un racional para cada gasto frente a su relevancia estratégica.

Esta metodología, implementada de manera exitosa por firmas consultoras a nivel mundial, se basa en analizar a profundidad los rubros del presupuesto actual y diferenciar costos que agregan valor de los que no lo hacen, eliminando gastos innecesarios que no impactan las prioridades del país.

Los ahorros que se generarían son más de lo que cualquiera puede esperar y ser superiores a 15% del presupuesto o $45 billones al eliminar gastos inútiles, así como instituciones, duplicidades y redundancias programáticas mediante reducción a través de eliminaciones y/o fusiones.

El ejercicio desagrega el gasto en cuatro categorías, dependiendo del tipo de actividades con el fin de redireccionar los recursos. En este sentido la primera categoría consiste en clasificar los gastos prioritarios para centrarse en capacidades estratégicas que impacten la inversión en infraestructura y del sector privado, así como el gasto social como es la educación y la salud. El mayor porcentaje y aumento sustancial se debe dar en esta categoría, aumentando la formación bruta de capital, la creación de empleo y generando mayor crecimiento del PIB.

La segunda categoría incluye las actividades para ser un país viable y competitivo y la tercera categoría necesarias para operar y que estarán sujetas a permanente escrutinio y mejoría en su eficiencia. Estas categorías originarán ahorros sustanciales dentro del total del presupuesto.

La última categoría, enemigo número uno del crecimiento y el éxito al desviar grandes recursos y presionar el déficit fiscal, son actividades que no generan contribución alguna y el desafío consiste en eliminarlas.

Lo anterior resulta en una poda de gastos, alineando las iniciativas actuales con la estrategia-país. Este enfoque estratégico es similar a la metodología de Presupuesto Base Cero en donde cada recurso asignado se evalúa cada año y no se arrastra desde el pasado, y ha sido utilizada por gobiernos locales en Estados Unidos como instrumento eficaz para responder de forma rigurosa a las presiones fiscales y reducir el gasto público de manera permanente.

Para cerrar la brecha del déficit fiscal y crecer más, el país debe recargar e innovar su sistema de capacidades estratégicas puesto que el mundo está cambiando. El Gobierno debe adoptar la disciplina de mirar el futuro, anticiparse de manera explícita y ajustar su estrategia acorde con esos cambios. ¡Solo falta hacer la tarea!

Francisco Barnier González
Principal Associate Partner
IMCI Group International fbarnier@gmail.com

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