Francisco Barnier González
Columnista

Reforma tributaria (y social), inoportuna

Hacienda debe tener más creatividad para meter el dedo en la llaga y mostrar resultados antes de echarle mano al bolsillo de los colombianos.

Francisco Barnier González
POR:
Francisco Barnier González
abril 05 de 2021
2021-04-05 07:30 p. m.
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Algunos países como Francia aprendieron la lección posterior a la crisis financiera del 2008-2009, después de la cual gobiernos como Sarkozy y Hollande aumentaron abruptamente los impuestos. En Colombia el contexto político actual puede también llevar a cometer errores económicos al querer apretar demasiado rápido y aumentar los impuestos.

La reforma tributaria puede ser necesaria aunque debería ser una reforma de cara al futuro, aplicada en 2023 que transmita tranquilidad a las calificadoras de riesgo.

El momento no es oportuno con el sector productivo resquebrajado por el Covid con negocios debilitados o desaparecidos y un desempleo inédito cuando aún no acaba la pandemia y la vacunación apenas inicia. Una reforma coloca en riesgo la recuperación, los impuestos vendrán con el crecimiento económico. Cómo financiar el gasto social entretanto, este columnista lo propuso en el artículo anterior.

Un sector como el financiero que registró drástica disminución de sus ganancias debido a fuertes gastos en provisiones por deterioro de la cartera crediticia apenas tocaría fondo a mediados del año.

Respecto a la reforma, lo más conveniente sería ampliar en forma real la base de contribuyentes, reducir la informalidad e incluir negocios y personas que no tributan ni pagan parafiscales pero sin gravar a las personas naturales formalizadas y contribuyentes de parafiscales que constituyen la clase media con salarios inferiores a US$600/mes lo que desincentiva la formalización laboral.

También el gravamen de las pensiones es absolutamente inconstitucional y debe eliminarse tantas exenciones a las empresas que reducen la tasa de impuestos efectiva a porcentajes irrisorios, que según Kalmanovitz le cuesta $80 billones al país en solo tres sectores: financiero, petrolero y minero.

Tampoco tiene sentido gravar la canasta familiar básica con IVA. Por ejemplo la mayoría de países europeos tienen IVA reducido para el sector agropecuario -el más afectado-, alrededor del 5-6% a lo sumo para efectos de control. Este gravámen generará un incremento de costos en la canasta familiar de la clase media colombiana a quien no cubre la cacareada devolución del IVA pero afecta drásticamente el consumo de los hogares.

Por otra parte, el gobierno necesita efectuar una reingeniería del gasto público y un plan de austeridad con el fin de reducir costos e incrementar la eficiencia del gasto. El presupuesto requiere una profunda revisión de sus estructuras, programas presupuestales, activos y proyectos de inversión para identificar duplicidades, redundancias programáticas y compementariedades funcionales.

También el Gobierno debe presentar indicadores de desempeño frecuentes y comprehensivos que proporcionen un correcto nivel de transparencia. En fin hay que acabar con tanta corrupción y contrabando. El Gobierno y Hacienda deben tener más creatividad e iniciativa para meter el dedo en la llaga y mostrar resultados antes de echarle mano al bolsillo de los colombianos.

Francisco Barnier González
Director Asociado IMCI+ Group Banca de Inversión.
fbarnier@gmail.com

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