Francisco Miranda Hamburger

El delito también se reactiva

Este fenómeno se reproduce en otras grande capitales del país.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
junio 29 de 2020
2020-06-29 06:46 p.m.
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La flexibilización del confinamiento le ha abierto espacio a la reactivación no solo a los sectores productivos, sino también a los delincuentes y organizaciones criminales. En Bogotá, por ejemplo, esta “reapertura” del crimen se ha manifestado en asaltos millonarios, robos de apartamentos y homicidios por hurto de bicicletas.

La Fiscalía General de la Nación ratificó que la cuarentena de marzo y abril redujo las noticias criminales por semana a 8.279, casi una cuarta parte de lo registrado en la prepandemia. No obstante, ya en la penúltima semana de junio este indicador reflejaba una “recuperación” en 15.491 delitos.

Este fenómeno se reproduce en otras grande capitales del país. Tras una drástica reducción criminal por el confinamiento de abril, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga y Cali reportan un aumento en los delitos, de acuerdo con un informe de El Tiempo. De hecho, en el caso particular de Cali, Bucaramanga y Cartagena, el número de homicidios incluso excede los niveles registrados por esta misma época del año pasado.

Este repunte en los comportamientos de delitos como el homicidio, el hurto, e incluso la violencia doméstica y contra la mujer, requiere de la mejor coordinación entre el Gobierno Nacional, la Policía, la Fiscalía y las administraciones locales. En el caso de Bogotá, el Distrito lanzó una estrategia de seguridad a la que hay que darle tiempo para consolidarse y monitorear su efectividad.

Por último, el momento económico requiere un manejo delicado y sensible del tema de la seguridad. El desempleo y la pérdida de ingresos son fenómenos inevitables en una crisis como la que Colombia atraviesa. Lo anterior no implica automáticamente que los hurtos y otros delitos a la propiedad sean cometidos por desempleados o personas golpeadas por la crisis. En otras palabras, conectar pobreza a partir de la recesión con delincuencia es equivocado y peligroso.

Esta es una estigmatización contra la que hay que luchar. Y la mejor manera es con datos, información, análisis y estrategia.

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