Francisco Miranda Hamburger
Brújula

Ni capacidad ni pertinencia

La relación entre Washington y Bogotá ha gozado de un apoyo bipartidista que le ha servido a Colombia, más allá de la agenda en lucha antinarcóticos.

Francisco Miranda Hamburger
Director de Portafolio
POR:
Francisco Miranda Hamburger
octubre 29 de 2020
2020-10-29 09:25 p. m.
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En las últimas semanas ha crecido el ruido acerca de la participación activa de congresistas colombianos en el proceso electoral de Estados Unidos, en especial el del estado de Florida. Ese ruido llegó a tal nivel que Philip Goldberg, el embajador de Washington en Colombia, publicó una declaración en la que insta “a todos los políticos colombianos a evitar involucrarse en las elecciones estadounidenses”.

Esta manifestación diplomática de Estados Unidos fue respondida por un mensaje de la cancillería colombiana en la que niega que funcionarios nacionales hayan sostenido reuniones con miembros de la campaña reeleccionista del presidente Donald Trump.

Lo primero que hay que decir es que ningún político colombiano tiene la capacidad de ejercer ninguna influencia decisiva en las elecciones de Estados Unidos. La dinámica política y electoral de este país es mucho más compleja y alejada de la realidad colombiana de lo que se cree.

Es cierto que Florida es un estado “columpio” o indeciso, con un peso importante dentro de cualquier ruta de Trump y de su contendor Biden hacia los 270 votos del Colegio Electoral que les dan las llaves de la Casa Blanca. Y también es cierto que el voto latino en el “estado del sol” tiene un peso decisivo con el 17 por ciento de los electores.

El presidente Trump ha buscado ese respaldo latino al hablar de “castrochavismo” y unificar en sus mensajes a los votantes colombianos, venezolanos y cubanos. De hecho, el principal bloque latino en Florida son éstos últimos. No obstante, el voto de los latinos es mucho más heterogéneo en los distintos estados como Texas o Nuevo México, entre otros.

Además de no tener la capacidad, los políticos colombianos no deberían inmiscuirse en el debate electoral de Estados Unidos. La relación entre Washington y Bogotá ha gozado de un apoyo bipartidista que le ha servido a Colombia, más allá de la agenda en la lucha antinarcóticos. No es el momento de jugar con esos cimientos diplomáticos.

Francisco Miranda Hamburger
framir@portafolio.co
Twitter: @pachomiranda


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