Francisco Montes
Columnista

Regiones y ley de crecimiento

Para el 2020, la base gravable del impuesto se determinó sobre el precio de venta menos el impuesto al consumo de cervezas.

Francisco Montes
POR:
Francisco Montes
abril 14 de 2020
2020-04-14 09:16 p. m.
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La ley 2010 del 2020 busca incentivar el crecimiento económico. Tiene como propósito facilitar la inversión y conseguir el fortalecimiento de las finanzas a través del sistema tributario. Se enfoca al sector empresarial.

Sobre este otorga ayudas como la simplificación de impuestos para crear mecanismos buscando impulsar el empleo. La mayor parte del contenido de la norma desde la exposición de motivos, se desarrolla bajo una estructura enfocada a la oferta toda vez que hace énfasis en los establecimientos privados, públicos y en la estructura de grandes capitales.

También hace focalizaciones hacia las regiones al incentivar proyectos que tengan como objetivo desarrollar medidas de manejo ambiental y desarrollo sostenible. Especialmente hacia La Mojana y Buenaventura. También pretende aliviar el IVA a departamentos como Guainía, Guaviare, Vaupés y Vichada en bienes para el aseo y medicamentos de uso humano o veterinario.

Otro aspecto que toca a los departamentos es la reglamentación del IVA plurifásico sobre la venta de cervezas. Este impuesto entra a las finanzas de los departamentos, específicamente lo reciben las gobernaciones. Este tributo tiene una larga historia, asimismo, grandes cuestionamientos sobre sus efectos en las finanzas departamentales. No obstante, en esta ocasión es poco el análisis que se le hace y las consideraciones que se le deben tener en lo referente al impacto sobre los ingresos de las gobernaciones como también en el PIB de los departamentos.

La literatura dice que el impuesto a la cerveza es inelástico con respecto al crecimiento de la economía. Ello indica que su variación no está conforme a los cambios que tiene el PIB de los entes territoriales.

No obstante, a pesar de la rigidez desde su naturaleza como variable económica, la normatividad le inyecta más inflexibilidad cuando la ley 223 de 1995 establece en el artículo 185 la propiedad del impuesto señalando que debe ser liderado por la Nación y su producto se encuentra cedido a los departamentos. Es un tributo que alimenta los ingresos de libre destinación en los entes.

En este sentido, presenta incongruencias porque es una fuente prioritaria en los ingresos y es oxígeno que alimenta los presupuestos departamentales, pero manejado en su diseño desde el gobierno central.

Desde el Estatuto Tributario hay orientaciones las cuales han venido evolucionado a través de los años. En 1969 se expidió el Decreto 190 donde se indicó que el valor de facturación para el gravamen sería del 48% del precio que se le cargara al producto.
Para el 2020, la base gravable del impuesto se determinó sobre el precio de venta menos el impuesto al consumo de cervezas. A pesar de los cambios que ha tenido aún sigue sin tener impacto en los departamentos. Es el caso que ocurre en el departamento de Sucre, por ejemplo.

Francisco Montes Vergara
Magister en economía e ingeniería

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