Gabriel Rosas Vega

Una tesis imposible de ignorar

Gabriel Rosas Vega
POR:
Gabriel Rosas Vega
agosto 16 de 2012
2012-08-16 12:19 a.m.
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Cuando en este tipo de notas se acude a textos de distintos autores, siempre queda el malestar de no haber sido capaz de poner en el propio lenguaje el contenido de la idea que se quiere exponer.

A pesar de ser este el caso, venciendo el malestar y por tratarse de una tesis profunda, el contenido de este escrito se basará en la teoría de Paul Krugman, desarrollada en la última de sus publicaciones: Acabemos ya con la crisis.

Aceptando el punto de vista de que no se puede ser monetarista y keynesiano al mismo tiempo, entre otras razones porque los enfoques de las dos escuelas son muy diferentes en relación con las políticas monetaria y fiscal, y las tasas de interés, desde hace tiempo me declaré keynesiano, no obstante, mi tendencia fuerte a tomar con sumo cuidado los aspectos relevantes de la gestión fiscal.

Si bien esa es mi postura, juzgo que el planteamiento elaborado por el Nobel en nada debilita ese aspecto básico.

Palabra más, palabra menos, la tesis es la siguiente: en una economía en depresión, el déficit presupuestal no compite por los fondos con el sector privado y, en consecuencia, no provoca ascenso de las tasas de interés.

Sencillamente, el Gobierno, con su participación en materia de gasto, busca un uso para el exceso de ahorro del sector privado (El punto de partida de la tesis es que hay un exceso de ahorro).

Como es de suponer, la reacción de los monetaristas ha sido virulenta y, para el asunto, basta hacer referencia a las primeras declaraciones del candidato republicano a la vicepresidencia de Estados Unidos.

En este caso, el punto neurálgico es el impacto de la política sobre la deuda pública que, según su punto de vista, elevará las tasas de interés (porque es una demanda adicional sobre recursos escasos) y, además, con el aumento de la demanda, hará subir los precios.

Desde luego, el impacto será: un aumento fatal de la deuda y el crecimiento descontrolado de las tasas de interés.

Para ser justos, responde Krugman, se trata de una inquietud razonable cuando la economía funciona en un grado de pleno empleo, o similar.

Pero, incluso entonces, carece de sentido afirmar que el gasto deficitario actúa en contra de la política monetaria.

El planteamiento es desatinado cuando la economía sufre una depresión y, más aún, en ocasiones en que nos hallamos en una trampa de liquidez, fenómeno que se produce cuando los residentes del mundo, en su conjunto, no están dispuestos a comprar tantos bienes como están intentando producir.

Esto ocurre hasta con tasas de interés de cero por ciento.

A manera de epílogo de lo anotado, el autor sostiene que el intento de mejorar la perspectiva fiscal por la vía de recortar los gastos de una economía deprimida, puede terminar siendo contraproducente, incluso en el más estricto sentido fiscal.

Para los devotos de la política monetaria, este punto de vista constituye un verdadero anatema, pues equivale a decir, desde la perspectiva de las decisiones políticas, que en realidad no importa si la austeridad, en una economía deprimida, perjudica literalmente la posición fiscal del país.

Para Krugman, todo lo que se necesita saber es que, en tiempos como los actuales, un recorte fiscal apenas compensa, ya que lo contrario supone un elevado coste.

Gabriel Rosas Vega

Exministro de Agricultura

rosgo12@hotmail.com

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