Germán Eduardo Vargas

Movilidad laboral, multimodal

Germán Eduardo Vargas
POR:
Germán Eduardo Vargas
febrero 14 de 2014
2014-02-14 12:43 a.m.
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Lamentando el retraso que ha vivido Bogotá, aún celebro el día sin carro, es agradable salir de la rutina en el recorrido hacia el lugar de trabajo. Sin embargo, pienso que ese no es el único problema de ‘movilidad laboral’, ahora en los sitios de trabajo: cambiemos el molde.

Adaptándose a los nuevos requerimientos de colaboración y movilidad en el trabajo, parece que el dominio digital superó en funcionalidad al ambiente presencial, que conservó diseños anticuados: ¿esos son los mejores ‘lugares’ para trabajar?

De acuerdo con el Great Place to Work Institute, dicha expresión aplica a empresas admiradas por sus colaboradores, quienes reconocen la calidad en sus relaciones y sus prácticas de gestión; paradójicamente, el uso de sus instalaciones continúa reflejando la impronta del modelo gerencial clásico, como sugiere el libro 'Design for Change, Reinventing the Workplace, publicado por la consultora de diseño estratégico Degw.

Es el caso de las estructuras jerárquicas, cuyas oficinas diferenciadas por cargo, y agrupadas por departamento, inhiben la naturaleza del trabajo por procesos y en red, con barreras y obstáculos a la comunicación.

En estos laberintos empresariales, las deficiencias son reforzadas por la ambigua configuración de los cubículos tradicionales, cuya indeterminación –no son abiertas ni cerradas– expone, de manera permanente, a distracciones e interrupciones a muchas personas que ahora optan por aislarse en sus audífonos para concentrarse.

En efecto, los módulos genéricos ignoran las diferencias entre los estilos de trabajo, y no satisfacen las diversas necesidades ocupacionales. Esto explica por qué perdemos tiempo compitiendo para obtener recursos escasos, como salas de reuniones y herramientas audiovisuales, debido a que el enfoque basado en oferta ha sobredimensionado la utilidad del espacio dedicado a labores individuales.

En conclusión, los facilities tradicionales no facilitan el trabajo y, de hecho, erosionan la cultura de cooperación y deterioran la productividad.

Con estas consideraciones, se requiere una planeación orientada por la demanda, analizando las dinámicas de trabajo, su naturaleza y frecuencia de uso, para optimizar el diseño de oficinas como si fueran centros de alto rendimiento.

Entre los atributos que este modelo incorpora, destacan las áreas privadas para trabajo confidencial o de elevada concentración; zonas comunes e interactivas para la actividad colaborativa; salas de innovación, adaptadas para estimular la creatividad; y salas de bienestar, para relajar las largas e intensas jornadas.

Estas innovaciones organizacionales han sido incorporadas por Google en sus centros corporativos, los Googleplex, y también por Richard Branson, en Virgin Group, entre otros referentes que cambiaron el molde, integrando lo mejor del front office comercial para el diseño de lugares de trabajo más atractivos, funcionales y productivos.

Es necesario recuperar el sentido del trabajo presencial y su pertinencia, en un momento en el que el trabajo en casa y los horarios flexibles se consolidan como alternativas que mejoran la calidad de vida y la movilidad urbana. Lo invito, entonces, a planear un uso más inteligente del espacio, que se traducirá en ahorros en infraestructura y, también, en mayor productividad.

Germán Eduardo Vargas G.

Catedrático

gevargas@gmail.com

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