Germán Eduardo Vargas

Personaje 2019: Libertadores de América

Recomiendo dos clásicos por la dignidad humana y justicia social: Las Uvas de la
Ira (Steinbeck) y Los Demonios (Dostoievski).

Germán Eduardo Vargas
POR:
Germán Eduardo Vargas
diciembre 15 de 2019
2019-12-15 07:11 p.m.
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Impronta del cambio climático, se anticipó la primavera y retrasó el otoño (Urban imprint on phenology, Nature); asimismo, nuestra ciclotimia trastorna la atmósfera social, y las letanías no germinan, porque la democracia se auto-sabotea, el presidencialismo fue sometido por el parlamentarismo, y el sindicalismo por el capitalismo. Iniciando esta Década Perdida, Time destacó como Personaje del Año a los ‘Protester’; reencarnados en una ‘clase inútil’, que ya ni siquiera alcanza a ser proletaria, intentan alterar el orden establecido: Bolivia acusó su pecado original (Evo), Chile padece estrés postraumático, Hong Kong libra al comunismo, y Francia siente ‘saudade’ por el inconcluso 68.

Reacción en cadena –Manhattan Project, Chicago Boys & Washington Consensus–, el neoliberalismo ‘glocalizó’ el Estado de Malestar, y la Gran Recesión sigue irradiando el poder destructivo de esos Little Boys, que desde el crack del 29 diversifican la guerra fría –monetaria, tributaria y arancelaria–, institucionalizan la consecuente violación de Derechos Humanos, y condicionan Planes Marshall confundiendo desprecio con caridad (Confession, London).

Según Borges, ese autor hermanó “la doctrina darwiniana (...) y el infinito amor de la humanidad” (Muertes Concéntricas). Pese a su aversión al fútbol, semejante reconocimiento me recordó al Sócrates que lideró una selección ejemplar; de hecho, aunque la tiranía del resultado gobierna, y el balompié se industrializó, sigo compartiendo sus ideales socialdemócratas, y su consigna: “¿Por qué causas más conmovedoras no mueven tanto como el fútbol?”.

Verbigracia, confundimos ejercer ciudadanía con actuar como hinchas, y acaso la selección convoca unidad de propósito y símbolo, mientras predomina la abstención, y fracasan las elecciones a favor de la paz y contra la corrupción, aunque este año se hayan difuminado el naranja (otoñal) e iluminado el verde (primaveral).

Retomando, ojalá otorgaran cada Balón de Oro a un crack fuera de la cancha, siendo mi preferencia Mané: goleador en Inglaterra, campeón en Europa y Subcampeón de África, declaró: “¿Para qué quiero 10 Ferraris, qué haría eso por el mundo?”. Contrastando el “pasivismo” y consumo conspicuo del Messias y Cristiano, Sadio parece ser más “sabio” y menos “sádico” al usar sus ingresos y poder de influencia.

Ojalá la filantropía pase de ser táctica publicitaria y estrategia para optimizar tributos, a convertir el “empate” en el verdadero “triunfo”. Haciendo duelo a cada Carta Magna, terapia de grupo (Américas Anónimas, https://youtu.be/RoI25zLFROI), refundemos nuestra Constitución. Albricias, Libertadores de América, hasta los pobres Diablos Rojos salieron del infierno del descenso, y el limbo de la Lista Clinton, para comandar el sobresaturado, mediocre, injusto y violento fútbol colombiano.

Deseándoles un feliz 2020, pregunto: dado que Chile canceló la Cumbre del Clima, ¿nuestra Cumbre Social debería promover lo mismo con esa cortina de humo denominada Copa América?

Entre vigentes causas perdidas, y poseídos que buscan poseer, recomiendo dos clásicos por la dignidad humana y justicia social: Las Uvas de la Ira (Steinbeck) y Los Demonios (Dostoievski). Cuando Dios hizo el Edén, pensó en América (Bravo).

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