Germán Eduardo Vargas
columnista

Puntos ciegos: cooperatividad

El lenguaje parece de Star Wars, y, con tantos cismas globales, parece que sobra competitividad y falta “cooperatividad”.

Germán Eduardo Vargas
POR:
Germán Eduardo Vargas
octubre 29 de 2019
2019-10-29 09:17 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/18/56c6299823137.png

El entorno cambia, a veces de manera contraintuitiva, y la competencia salvaje, sus objetivos y estrategias, pasan factura. Breve digresión, la prueba visual del punto ciego es similar al tratamiento econométrico de las variables, ceteris-paribus.

Por causas ópticas y cognitivas, los puntos ciegos alteran el reconocimiento estratégico. Carecer de foto-receptores reduce la información que percibimos; nuestro cerebro la “completa”, con poca fidelidad, cuando utiliza experiencias que ignoran nuestros errores o los atribuyen a terceros. Este patrón, denominado convexidad, invierte o distorsiona nuestra visión del análisis SWOT, considerando la distancia focal entre ciudadanos, regímenes y tecnócratas. Con este preámbulo, sorprende que la silenciosa e insular Singapur (electrónica, 3) lidere la Competitividad Global (WEF, 2019), aunque pierde en la tradicional comparación de su tamaño, territorial y poblacional, con las antiguas potencias que identifico en el Top 10*: Japón (estanflación, 1), Alemania (austeridad, 13) y Reino Unido (Brexit, 10).

Por defecto, desde la óptica estadounidense, entre paréntesis destaco un atributo y clasifico el ranking en deuda per-cápita. El mundo está al revés, y los pequeños se agrandaron: Hong-Kong (financiero, 32), Holanda (agro, 14), Suiza (paraíso, 17), Dinamarca (industria, 27) y Suecia (telecomunicaciones, 25).

Anticipando conclusiones, impuestas la disrupción tecnológica y la debilidad global, la competitividad del presente empeña el futuro, sin garantías de sostenibilidad. Además, exceptuada la corrupción, el modelo singapurense es comparable al chino, cuya guerra fría con EE. UU. parece haberse enfriado, por el impacto del bumerán nacionalista en la escalada por la seguridad de las telecomunicaciones y la potencia del procesamiento cuántico.

Verbigracia, Huawei ofreció compartir con alguna empresa occidental su know-how de 5G (The Economist, 12/9/2019), para neutralizar el debate sobre la vulnerabilidad estadounidense, aunque dicha propuesta dejó expuesto el rezago de esa potencia, pues Nokia (Finlandia) y Ericsson (Suecia) son los principales competidores de los chinos.

Entretanto, sus gigantes tecnológicas Investigan & Desarrollan conflictos de intereses, entre las “nubes” y los “entrelazamientos”. Primero, el Pentágono contrató a Microsoft (JEDI, 24/10/2019), para administrar la información del sector defensa; Google se retiró del proceso, Oracle lo demandó, y Amazon, que domina el 48% de ese mercado, cuestionó el resultado.

Segundo, la NASA filtró, “por error” (SIC), una versión del documento “Quantum Supremacy Using a Programmable Superconducting Processor” (TP-2019-220319), que oficialmente publicó Nature (574, 23/10/2019), anunciando la Supremacía de Google.

IBM, líder comercial del procesamiento cuántico (World’s Largest Fleet of Quantum Computing Systems Online, 18/9/2019), cuestionó sus fundamentos y ridiculizó sus cifras (On “Quantum Supremacy”. IBM, 21/10/2019), intentando desestimar su “competencia” para esa carrera cuántica, que en el ámbito internacional gravita con los programas de supercomputación francés, alemán*, japonés* y chino.

El lenguaje parece de Star Wars, y, con tantos cismas globales, parece que sobra competitividad y falta “cooperatividad”; este capítulo de la guerra fría es “glocal”, y la supremacía es sensible a la ciberseguridad y el enfriamiento.

Germán Eduardo Vargas
​Catedrático
german.vargas@uniandes.edu.co

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes