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Germán Umaña Mendoza
Columnista

‘A cada simplón un bufón’

La protección que aplican a su sector agropecuario EE. UU, la UE y el Japón ... colocan a todos los demás países en condiciones inequitativas.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 02 de 2022
2022-02-02 10:22 p. m.
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No sé si los lectores se han dado cuenta. Todo aquello que se someta a la discusión pública que se oriente a contradecir el catecismo de la teoría económica dominante es inmediatamente tachado de populista y la mayoría cree que con esa afirmación es suficiente para cerrar el debate y pasar la página.

Sin embargo, cuando alguien contesta con argumentos basados simplemente en el dicterio y la descalificación y no en la lógica, la razón y la argumentación, no puedo evitar pensar en esos individuos simplones, sin profundidad, sin argumentos, sin criterio. En dos palabras: aburridos y peligrosos.

Durante la pandemia los más ricos aumentaron su participación en el ingreso mundial mientras que aumentaba la pobreza, la inequidad en la distribución del ingreso y la desesperanza. Esa situación se encuentra en el centro del debate en el mundo.

Hay cambios políticos que no significan otra cosa que la comprensión de la necesaria definición de nuevas prioridades donde establecer límites a la participación de las utilidades en el ingreso mundial, el respeto a los derechos humanos fundamentales y la protección a la sostenibilidad combatiendo el cambio climático, se constituyen en lo sustantivo.

No deberíamos continuar incurriendo en un error en el diagnóstico. La verdad es que durante por lo menos las últimas tres décadas y especialmente en la última, el mundo y, por supuesto, nuestro país, se han alejado sistemáticamente de la libre circulación de los factores: mercancías, servicios, personas y capitales y, en consecuencia, del libre mercado en condiciones de competencia transparentes. Lo que se profundiza es en la competencia imperfecta, las economías a escala y las fallas de mercado, incrementando el poder de los oligopolios, la fijación de precios por ‘Markup’, y en ese contexto, un papel del Estado disminuido y sin control sobre la multiplicación de las prácticas desleales y abusos por la posición dominante en los mercados.

Sólo como un ejemplo: no existe nada más desequilibrado en el marco multilateral que las injustas negociaciones que se adelantaron en el sector agropecuario, lo que ha conducido en nuestros países a poner en riesgo la soberanía y la seguridad alimentaria y, ante propuestas de aumento de aranceles o la aplicación de medidas de protección comercial o control del abuso de posición dominante de mercado, simplemente las tachan de populistas.

En esa lógica perversa, la protección infinita que aplican a su sector agropecuario los EE. UU, la Unión Europea y el Japón, países y regiones que otorgan subsidios de miles de millones que colocan a todos los demás países en condiciones inequitativas, serían los mayores populistas.

No seamos ingenuos, nada bueno es producto del pensamiento único ni de la ceguera ante la realidad. Aquellos que creen poseer la verdad revelada, se encuentran condenados a la soledad. Hablan y se contestan ellos mismos y después consultan con su pequeña corte de aduladores que viven de las prebendas que les puede otorgar el todopoderoso.

A cada simplón un bufón.

GERMÁN UMAÑA M. 
Profesor

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