Germán Umaña Mendoza
columnista

A partir del 4 de noviembre

Después de la pandemia, sabremos si entendimos las consecuencias de la tragedia que vivimos o, si se impondrá andar sin tapabocas. 

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
octubre 28 de 2020
2020-10-28 09:47 p. m.
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El 3 de noviembre: votan los ciudadanos de los Estados Unidos y el mundo espera. Cuatro años más del Presidente Trump podrían convertirse en la refundación del Estado, modificando por muchos años el equilibrio de poderes del cual se preciaba la sociedad Norteamérica.

Sin embargo, muchos piensan que el electorado castigará la política hasta ahora aplicada en donde se privilegiaron simplemente los intereses económicos, debemos decir que de unos pocos, sobre el derecho a la vida y el combate a la pandemia del Covid 19. Para un demócrata no deberían existir dudas sobre cómo votar. Pero, por si no nos hemos dado cuenta, grandes sectores de la población en el mundo prefieren a los autócratas y a los caudillos, a la mitomanía y la falacia las cuales endulzan sus ilusiones o sus más bajos instintos.

Mientras tanto en Latinoamérica se producen dos hechos que van exactamente en contravía con lo descrito para los Estados Unidos: tanto en Chile como en Bolivia las circunstancias cambian. En el primero, los ciudadanos votaron por una modificación a la constitución impuesta por el dictador Pinochet que significó un alto contenido de impunidad frente a los delitos de lesa humanidad, cometidos en ese aciago período para la democracia latinoamericana. Pero, de otra parte, se encuentra en juego la orientación económica del paraíso del neoliberalismo y la modificación o no del modelo de crecimiento que se creía era el que se debía seguir para el resto de Latinoamérica. Qué ingenuidad!

En Bolivia, las mayorías se impusieron. Las minorías no lograron dividirlas ni que olvidaran cuatrocientos años de explotación. Por fortuna Morales era lo de menos y la sociedad lo fundamental. El interregno golpista sumado a la pandemia logró sumirlo en la crisis económica. Los retos serán muchos pero por lo menos serán asumidos en democracia. El perdedor de todo este oscuro episodio es el señor Almagro, Secretario General de la OEA, organismo debilitado en el contexto multilateral. Y, es que estos ejemplos son las dos caras de la moneda de lo que nos espera a los países latinoamericanos: en el futuro nos tocará decidir entre el camino de la autocracia y el de la democracia.

Autocracias representadas por los gobiernos de las extremas (derecha e izquierda); es verdad lo que postula la física que “los extremos se atraen”, o, en su defecto, evolucionar hacia una postura de consensos, orientada a un modelo de respeto a los derechos humanos fundamentales (incluido el de la propiedad privada) y la definición de una ruta hacia el desarrollo y la sostenibilidad que nos libere de la dependencia del extractivismo y de aquellos economistas ortodoxos al servicio de los intereses de unos pocos y que son, sin duda, responsables de la mayoría de los males económicos que viven nuestras sociedades.

El 4 de noviembre tendremos que empezar a decidir nuevamente el futuro. Después de la pandemia, sabremos si fuimos capaces de entender las consecuencias de la tragedia que vivimos o, si por el contrario, lo que se impondrá será circular sin tapabocas y toser en la cara de los demás, porque triunfará por muchos años el individualismo salvaje sobre los intereses de toda una sociedad.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario.
germanumana201@hotmail.com

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