Germán Umaña Mendoza
columnista

‘Ama llulla’: no seas mentiroso

Decía Goebbels “entre más grande sea la mentira más la creen”, y el culto pueblo alemán aclamaba a Hitler.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 13 de 2019
2019-03-13 09:47 p.m.
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Tal vez el mayor temor sobre la consolidación y la permanencia de una democracia es cuando se debilitan los pesos y contrapesos entre las ramas del poder público. Ese ha sido el terrible ejemplo en Latinoamérica y la razón de ser de la profunda inestabilidad que se observa cuando se sale de la larga noche de las ‘dictaduras o democraduras’ de izquierda o de derecha.

Sus manifestaciones son absolutamente claras: debilitamiento del sistema jurisdiccional. En Colombia, especialmente de las altas cortes (Suprema y Constitucional), acusaciones, fundadas o no de corrupción, politización en la elección de sus más altos dignatarios y desconocimiento del Ejecutivo de sus sentencias, con el apoyo de poderosos medios de comunicación.

De otra parte: cooptación del Legislativo en lo fundamental, mediante el control del Ejecutivo al presupuesto de inversión y gasto nacional y de las regiones. Por ejemplo, cuando se otorga todo el poder de manejo al Ministerio de Hacienda y desaparecen los pesos y contrapesos de Planeación Nacional y de las regiones y los municipios para financiar sus planes de desarrollo.

Toma de control al servicio del establecimiento de las instituciones de control político como la Consejo Nacional Electoral, cuyas decisiones no son jurídicas, sino políticas y de la Fiscalía, con el poder de determinar sobre aquello que en el campo del delito incluye, por ejemplo, tapar y excluir de formulación de cargos a los principales actores del soborno universal de ‘Odebrecht’, o, en su defecto, promover con sus recursos en moneda dura falsas acusaciones que se desmoronan rápidamente cuando llegan a consideración de un juez honesto.

Todo lo anterior se acompaña con estrategias infames, en donde la mentira no solo es la norma, sino que se convierte en fundamental. Decía Goebbels “entre más grande sea la mentira más la creen”, y el culto pueblo alemán aclamaba a Hitler.

Afortunadamente, por lo menos la mitad de la población colombiana no traga entero frente a aquellos que quieren regresar a la guerra, en defensa de sus torvos intereses económicos basados en la muerte de miles de colombianos generalmente humildes, y que no soportan la verdad ni quedar en la memoria y en la historia como realmente fueron, promotores de la barbarie.

Decían los preceptos morales del imperio incaico: “ama sua (no seas ladrón), ama llulla (no seas mentiroso) y ama quella (no seas flojo)”. Desde nuestra democracia no podemos seguir protegiendo a los ladrones y permitir que los corruptos nos representen, no podemos basar nuestro desarrollo en la mentira, en la admiración por la trampa, los dicterios, la descalificación, el engaño y el tejer cortinas de humo para esconder la verdad, y tampoco convertirnos en actores dependientes de la miseria de los subsidios, no seamos ociosos.

Hace pocos días se celebró el Día de la Mujer. La violencia en nuestro país no permitió que las madres de millares de colombianos lo celebraran: ellas siguen vivas, sus hijos no.

Germán Umaña M.
Profesor universitario
germanumana201@hotmail.com

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