Germán Umaña Mendoza

Correa, ¿líder o caudillo?

Los mayores retos hacia el futuro: revertir la dolarización, con la que el presidente Correa nunca ha estado de acuerdo, pero la que considerada intocable.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 21 de 2013
2013-02-21 02:40 a.m.
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Rafael Correa, reelecto en el Ecuador. Increíble, completará diez años en el poder; antes era un presidente por año. Su fórmula: más empleo, más educación, más salud, más infraestructura, mejores salarios, menos partidos, debilitamiento de las organizaciones sociales, especialmente las de los indígenas. Concentración de poder y debilitamiento del Legislativo y el Judicial.

Guerra frontal con los medios de comunicación que antes eran todopoderosos. Carisma y capacidad. Irascibilidad. No obstante, nadie desconoce su capacidad administrativa y de manejo. Toma de distancia con las organizaciones financieras internacionales: FMI, Ocde, Ciadi y Banco Mundial. Buena renegociación de la deuda externa, de los contratos con las petroleras.

Sin embargo, condenado por el Ciadi a pagar más de dos mil millones de dólares a la OXI por prácticas consideradas expropiatorias. Como Argentina, no se pagará la sanción con justificaciones de orden constitucional. Hasta razón tienen. Se canceló la deuda con el FMI y el Banco Mundial y, por lo tanto, se recuperó la capacidad en la toma de decisiones macroeconómicas en los órdenes fiscal y monetario.

A los funcionarios de esas instituciones ya no los reciben en el aeropuerto ni en Renault 4, y las Cartas de Intención pasaron a la historia. Los mayores retos hacia el futuro: revertir la dolarización, con la que el presidente Correa nunca ha estado de acuerdo, pero la que, por razones políticas, es considerada intocable. Lo mismo con el poder de los banqueros privados.

De otra parte, generar sustentabilidad en el crecimiento, puesto que muchas de sus políticas dependen, como en Colombia y Venezuela, casi que exclusivamente de la permanencia de los altos precios del petróleo. Después de los incidentes con Uribe, que se inician con el bombardeo a su frontera y la muerte del líder de las Farc ‘Raúl Reyes’, así como la reconciliación en la OEA, con un apretón de manos y una mirada asesina, mejoran las relaciones con la presidencia Santos, el comercio es fluido y los vínculos fronterizos se estabilizan.

Se alejan las acusaciones de un apoyo directo a las Farc por parte del Gobierno de Ecuador. Cercanía con Chávez, pero sin permitir injerencia en asuntos internos. Oposición desmembrada y sin ninguna credibilidad.

Son los mismos que fracasaron en el pasado con políticas equivocadas y con intereses de grupos que rayaron en los más altos niveles de corrupción. En general, el balance para Ecuador es positivo. Sin embargo, en el mediano plazo, lo que se observa es la permanencia indefinida en el poder. No el fortalecimiento de un esquema en democracia, ni del equilibrio de poderes y, muchos menos, de las organizaciones de la sociedad civil. Continúa la tendencia en Latinoamérica hacia los personalismos.

¿Quién lo reemplazará? Su entorno es de áulicos. Cualquiera que se oponga a sus designios cae en desgracia y desaparece de la escena política. Es caudillismo, no liderazgo.

GERMÁN UMAÑA M.
DECANO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL

germanumana201@hotmail.com

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