Germán Umaña Mendoza
COLUMNISTA

El mundo al revés y nosotros también

Quedamos a la expectativa y con la esperanza de que el mundo asuma y pro- ponga correctivos. Ojalá no se ocurra como solución un conflicto armado. 

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
octubre 02 de 2019
2019-10-02 09:17 p.m.
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Lo que está por definirse en el mundo en lo que resta del 2019 y el primer semestre de 2020, tiene con los nervios de punta a los analistas de la política y la economía mundial. Nadie en su sano juicio se atreve a vaticinar que podría ocurrir en el inmediato futuro y en lo único en que se coincide es en que estamos al borde de una crisis global, de no corregirse las tendencias que se observan en la actualidad. 

En Estados Unidos los prolegómenos de la elección presidencial están signados por la política exterior, tanto por las diferencias entre los dos gigantes de la economía mundial, como por las tensiones en el medio oriente y, en consecuencia, la creciente desestabilización y el deterioro de las relaciones con Irán y Rusia. Y, qué decir de los pobres avances con Corea de Norte.

Si a lo anterior sumamos la polarización política en lo interno, así como el predecible final del boom económico explicado en lo esencial por las políticas de la administración Obama, herencia que ha sido dilapidada en la medida en que se indujo un recalentamiento de la economía, consecuencia de las medidas proteccionistas del señor Trump y el favorecimiento a los grupos más poderosos en Estados Unidos, lo que conducirá a problemas de estabilidad fiscal en el mediano plazo.

En Europa, con el Brexit todos pierden. Lo que está por saberse es simplemente la magnitud de los daños, lo que dependerá de si la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea se produce sin negociación o si se aplaza. La verdad: lo que se está fortaleciendo en cualquier caso son los presuntamente olvidados nacionalismos de derecha e izquierda que ponen en riesgo la unidad, no solamente al interior de la Unión, sino el de la misma Gran Bretaña.

En Latinoamérica la situación tampoco es clara. El gobierno de México ha optado por tratar de adelantar una política económica de centro izquierda, pero con la espada de Damocles que pende sobre su cabeza, producto del riesgo de la no ratificación del TLC con Estados Unidos y la amenaza de subir aranceles en caso de no cumplir con las exigencias de control migratorio definidas unilateralmente por EE. UU. Con Latinoamérica: nada.

El eje de la derecha regional se debilita. Brasil, dada la magnitud de sus conflictos internos, poco o nada tiene que decir en Suramérica y el esperado liderazgo de ese país en la integración nuevamente se pospone. Argentina es una incógnita: si Macri gana tendrá un débil liderazgo. Si pierde los riesgos de volver al populismo son inmensos.

Chile, Colombia y Perú: dificultades internas, falta de claridad en sus políticas económicas. Dependientes de cómo se resuelva la crisis internacional. Nada serio en integración económica. Su relación con Venezuela dependiendo del “Grupo de Lima” el cual, por los cambios políticos, podría perder fortaleza y coherencia. Finalmente, Venezuela: O, este país resuelve sus problemas con una negociación interna para abrir su acceso a recursos internacionales o su crisis se profundiza con crecientes sanciones económicas y su situación será cada vez más inmanejable.

Quedamos a la expectativa y con la esperanza que el mundo asuma y proponga correctivos. Ojalá a nadie se le ocurra que la solución es un conflicto armado.

Germán Umaña Mendoza
Profesor
germanumana201@hotmail.com

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