Germán Umaña Mendoza
Columnista

¿Es eterna la desesperanza?

Desde el 2020 no solo nos hemos visto afectados por la pandemia, sino que parecería que el virus nos nubló el entendimiento.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 21 de 2021
2021-07-21 07:00 p. m.
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Este martes no más celebrábamos los doscientos once años de nuestra independencia sin que hasta ahora logremos consolidar una república y unos sueños de nación que no solo nos permitan mirar con esperanza el presente y el futuro de la democracia, sino el fortalecimiento del proceso de paz, el desarrollo y el crecimiento económico, la igualdad y la justicia social.

Desde el 2020 no solamente nos hemos visto afectados por la pandemia del covid- 19, sino que parecería que el virus nos nubló el entendimiento y hasta la misma capacidad de razonar.

Con grandes dificultades se firmó un Acuerdo de Paz con la guerrilla más antigua del mundo y a partir de ese momento los gobiernos han hecho todo lo posible por evitar que ese anhelo de muchos colombianos se consolide y la pesadilla del conflicto continúa.

En las relaciones internacionales se han cometido todo tipo de desaguisados. Nuestras relaciones con Latinoamérica se encuentran signadas por la desconfianza o simplemente no existen (no vemos los 2200 kilómetros de frontera común con Venezuela) y hemos logrado hundir en la miseria y la criminalidad la frontera más dinámica y exitosa de la América Latina.

De otra parte, hacemos lo posible para negarnos al cumplimiento de Tratados Internacionales que hemos suscrito en materia de respeto a los derechos humanos, perdiendo toda autoridad para denunciar las graves violaciones al derecho internacional humanitario ejercidas por actores insurgentes o delincuenciales. En lo económico, hemos llegado increíblemente a una situación de “suma cero”, con marchas y contramarchas en materia tributaria. Parecería que ya todos nos olvidamos de las absurdas y regresivas reformas fiscales que ahora pretenden revertirse con el nuevo Proyecto de ley que se presenta.

Simplemente se decide “patear el tablero” para que las fichas y la partida las retomen el gobierno y el congreso que se elijan en el 2022.

Se da vía libre a un año más, característico de una “patria boba”, donde las propuestas del gobierno al legislativo, además de dar reversa en materia fiscal, son las de aprobar más penas a los actores de la protesta social, el “maquillaje” a la cuestionada policía nacional, una reforma a todas luces insuficiente a la educación, así como otra serie de proyectos que nada o casi nada significan.

La verdad: no hay nada que celebrar y el pesimismo e incapacidad de enfrentar como nación y ciudadanía los reales problemas que nos aquejan, nos hace sentir que la soledad puede ser eterna. El diagnóstico sobre las carencias está hecho pero nos negamos, hasta ahora, a afrontar las soluciones y a definir un pacto social que nos permita recuperar la esperanza.

Desafortunadamente hay años que parecen siglos, donde se conjugan tantos factores negativos que atentan contra cualquier ilusión y nos hunden en el pesimismo. Está en nosotros producir el cambio en democracia. Nos queda menos de un año para recuperar la cordura.

Germán Umaña Mendoza
Profesor

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