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Germán Umaña Mendoza

Hacia un proyecto país

Al equilibrio de los poderes, como una condición objetiva para poder hacer los necesarios cambios en una democracia real.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
enero 26 de 2022
2022-01-26 08:20 p. m.
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Hay tantos pretendientes a la presidencia de la república de Colombia que uno ingenuamente se pregunta por sus capacidades y experiencia para dirigir los destinos de una nación que agrupa un sinnúmero de problemas y dificultades, así como por sus propuestas para la gobernabilidad.

Parecería que en su mayoría no hubiesen comprendido cómo la real incertidumbre sobre el futuro de la nación es clara en cuanto a lo que se refiere al equilibrio de los poderes, cómo una condición objetiva para poder hacer los necesarios cambios en una democracia real.

En primer lugar, cualquiera de los aspirantes presidenciales tendrá que tener una alianza en el Congreso, que le asegure un mínimo de gobernabilidad para adelantar las reformas que son urgentes y necesarias en las diferentes materias económicas, sociales y de consolidación de los procesos de paz.

Un ejemplo objetivo de pragmatismo es el de la conformación de las alianzas en Alemania después de la era Merkel. Parecía imposible ver a los Liberales, ecologistas y socialdemócratas construir un acuerdo programático. Sin embargo, a pesar de sus diferencias definieron una ‘hoja de ruta’ coherente con los retos y las aspiraciones de su país y de Europa en el mediano y largo plazo.

¿Cuál será para nosotros el acuerdo programático para asegurar la gobernabilidad en el próximo cuatrienio? Indudablemente en lo económico debería ser tributariamente progresivo y fiscalmente sostenible. En el ámbito global será necesario rescatar el papel de la política exterior en el marco multilateral, tomando distancia de la eterna ‘trampa bilateral’.

De otra parte, será necesario priorizar el ahorro interno sobre el endeudamiento, recuperar la economía real estableciendo claramente los límites a los rentistas, promover el fortalecimiento del tejido empresarial de bienes y servicios, así como el papel del estado nacional y regional en la promoción del empleo digno y en la recuperación de la gobernabilidad en la ‘Colombia Profunda y olvidada’ para promover los acuerdos de paz, el combate a la corrupción, a la parapolítica, a la delincuencia organizada y al narcotráfico.

En ese equilibrio, a pesar de los reiterados intentos de cooptación de la rama jurisdiccional por parte de los gobiernos de turno, todavía existe la independencia en las altas cortes y la reforma a la justicia será urgente y necesaria en la fiscalía, en la procuraduría y la contraloría, donde se rompieron los equilibrios y se politizaron las decisiones y las investigaciones.

Hombres y mujeres que aspiran a conducir el país deberían pensar con realismo. Sin acuerdos sobre lo fundamental en democracia, sin propuestas de equilibrio de poderes, sin una hoja de ruta compartida para asegurar una mínima gobernabilidad, están condenados irremediablemente al fracaso.

O, peor aún, al aislamiento y a que los encierren los amigos en las oficinas del palacio, condenados a la soledad y a un monólogo insulso, donde se protegen del diálogo con sus gobernados: no escuchan, simplemente hablan y ellos mismos se contestan.

GERMÁN UMAÑA MENDOZA
Profesor

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