Germán Umaña Mendoza

La economía golondrina

"A Colombia, la situación de la economía mundial la toma en una difícil coyuntura”.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 15 de 2019
2019-08-15 10:00 p.m.
http://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4b9015f86f.png

Indudablemente uno de los aspectos más complejos de la economía es tratar de entender los efectos colaterales que se producen cuando hay cambios o crisis en diferentes aspectos de la economía internacional, los cuales generan por ejemplo mayor volatilidad de los capitales y fluctuaciones profundas en las tasas de cambio.

En el comportamiento de los capitales de portafolio, tal vez la mejor definición es aquella que los denomina como “capitales golondrina”, puesto que la mayoría de las explicaciones para la fluctuación de las monedas nacionales tiene que ver con el comportamiento de las inversiones de corto plazo que migran de acuerdo con la percepción de los inversionistas sobre una determinada situación económica.

Varios hechos han tenido lugar en los últimos meses: el conflicto entre China y Estados Unidos, en el que este último pretende equilibrar su balanza comercial mediante sanciones arancelarias a China y, de otra parte, exigirle el cumplimiento de las normas de propiedad intelectual y seguridad jurídica a las inversiones. La falta de solución a estas diferencias ha generado incertidumbre sobre la evolución de economía mundial, y ha forzado a los inversionistas a recomponer sus portafolios.

Inclusive, fenómenos coyunturales que parecerían ser simplemente consecuencia de la evolución democrática de los países, se han convertido en una medición de la fuerza de los inversionistas extranjeros sobre la política económica de los países. Es el caso de la Argentina que con que con la simple realización de unas elecciones de ensayo prácticamente colapsó: el tipo de cambio se devalúa de manera dramática y sus bonos pierden confianza y valor en las bolsas internacionales.

Para la toma de las decisiones de los inversionistas de capital de portafolio lo primero que se observa en un país es el comportamiento del déficit de cuenta corriente y, si su porcentaje sobre el producto interno bruto es alto, lo cual se considera una señal evidente de debilidad de la economía y los capitales migran como las golondrinas.

De inmediato se produce una devaluación, lo que tiene efectos sobre el comportamiento de la cuenta financiera y si a ello sumamos un creciente endeudamiento, aumenta la inflación sobre los productos importados y el servicio de la deuda, disminuyen las tasas de crecimiento y, en consecuencia, aumenta el desempleo y se limitan y encarecen las posibilidades de mayor endeudamiento externo.

Las consecuencias son objetivas y previsibles: los déficits de cuenta corriente dejan de financiarse con la cuenta de capital, se produce mayor devaluación, los Bancos Centrales incrementan las tasas de interés para defenderse de la inflación pero, como efecto colateral, se afecta el dinamismo de la demanda interna y crece el grado de desconfianza sobre el comportamiento futuro de la economía.

A Colombia, la situación de la economía mundial la toma en una difícil coyuntura, con una debilidad estructural por el alto nivel de déficit de cuenta corriente y, por lo tanto, en una situación de riesgo alto sobre poder mantener los equilibrios macroeconómicos y las tasas proyectadas de crecimiento del PIB. Si a lo anterior le sumamos las dificultades con los vecinos, el pronóstico sobre la evolución de mediano plazo de la economía no es nada alentador. Amanecerá y veremos.

Germán Umaña Mendoza
Profesor

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado