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Germán Umaña Mendoza
Columnista

La exclusión no discrimina

Nos encontramos que cerca del 20% de la población que vive en nuestro país se encuentra en desplazamiento forzado.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 25 de 2021
2021-08-25 07:30 p. m.
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Dicen que la miopía intelectual es la “incapacidad para ver cosas que son muy claras y fáciles de entender”. Y, si algo es realmente evidente es cómo durante más de tres décadas Colombia ha sido víctima de un increíble desplazamiento interno el cual, al día de hoy, se contabiliza en cifras cercanas a los 8.000.000 de personas.

Desplazamiento ha sido consecuencia de la violencia ejercida en las regiones: física, económica y social. Si a lo anterior se le adiciona los cerca de 2.000.000 retornados colombianos y migrantes desde Venezuela, nos encontramos que cerca del 20% de la población que vive en nuestro país se encuentra en desplazamiento forzado.

Y, es ahí donde se encuentra la raíz del problema. La población descrita se encuentra en su casi totalidad en condiciones de vulnerabilidad y la política del Estado durante sucesivos gobiernos no ha sido capaz de responder a sus necesidades mínimas o a establecer procesos de retorno a sus lugares de origen, asegurando las condiciones mínimas para su desarrollo e inclusión en los territorios.

Esta población marginada, victimizada cuando la desplazan y re victimizada en el lugar actual de permanencia, es presa fácil de los grupos violentos y delincuenciales, ahondando los profundos desequilibrios e inequidades sociales y económicas.

Las políticas de Estado no han dado respuesta a la promoción de una integración virtuosa de los ciudadanos en sus nuevos lugares de residencia y, por otra parte, ha permitido por acción u omisión, el fortalecimiento de todo tipo de actividades delictivas y el imperio de los señores de la guerra en esa Colombia profunda olvidada por todos.

Las consecuencias parecen obvias. Aumentan los niveles de exclusión y de pobreza multidimensional, más que nada en las ciudades y, lógicamente los niveles de violencia y delincuencia, resultado de la incapacidad del Estado y los gobiernos para dar una respuesta efectiva a las inmensas carencias de una población que esperaba y ahora desespera.

La exclusión de la quinta parte de los habitantes de nuestro país no discrimina por nacionalidad. La alternativa para la solución que algunos priorizan es la de la seguridad, la represión y la criminalización.

La verdad, los demócratas sabemos que la respuesta se encuentra en la inversión social, aunado al combate simultáneo contra la delincuencia organizada en las regiones y en las ciudades. Es indispensable cumplir con lo firmado en los acuerdos de paz y, para aquellos que jamás retornarán asegurar condiciones de reubicación en la sociedad.

No observar lo evidente es casi perverso. O, en su defecto, ¿estamos dispuestos a proponer y promover la creación de un Bloque de Búsqueda para encontrar 10.000.000 de ciudadanos que son el ‘caldo de cultivo’ en la instrumentalización de los violentos organizados que disfrutan del paraíso de la impunidad y de la corrupción?
Carajo, eso no es ni siquiera miopía, es un ‘elogio de la ceguera’.

Germán Umaña M.
Profesor

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