Germán Umaña Mendoza
Columnista

La ortodoxia en crisis

La ortodoxia económica nada tiene que celebrar sobre la ineficacia de sus políticas. Es el momento de la heterodoxia. 

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
julio 07 de 2021
2021-07-07 07:10 p. m.
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Los economistas ortodoxos deberían someterse a una cura de soberbia y aprender que una ciencia social debe y puede apelar a las ciencias exactas para mejorar su capacidad interpretativa pero jamás pretender que existe una solución única para una problemática compleja.

Es importante recordarles cómo los resultados de las políticas económicas que han aplicado no han producido los resultados esperados por la sociedad y cómo el verdadero reto es contribuir a superar las carencias de una ciudadanía que cada vez les cree menos.

En plena pandemia con un aumento en los índices de miseria macroeconómica, explicado más por la crisis del empleo formal e informal que por la inflación y, en el índice de desigualdad y concentración del ingreso (GINI), los economistas del establecimiento presentaron un proyecto de reforma fiscal que despertó un rechazo casi unánime, por regresivo e inoportuno-

Lo increíble fue que a pesar de tener toda la información en el Ministerio de hacienda, tal y como lo muestran economistas de la Universidad Nacional, en la que se tenía claro que no existía un déficit fiscal de mediano plazo, se insistió en una falacia que atentaba contra los ingresos de los que siempre han tributado.

Lo evidente y lo lógico era simplemente presentar una reforma progresiva, eliminando de forma permanente el otorgamiento de prebendas de las dos anteriores reformas, hacer tributar a aquellos (instituciones y personas) que nunca lo han hecho en los estratos de mayores ingresos, así como eliminar exenciones y parafiscales absurdamente delegadas en entes privados.

En el marco fiscal de mediano plazo presentado por el gobierno, las proyecciones de crecimiento de las tasas de interés son inferiores a las del crecimiento del PIB, lo que indicaría que no existe el riesgo de profundización del déficit.

Lo que sí existe es una trampa distributiva que necesariamente debería conducir a la presentación de una reforma tributaria progresiva para atacar lo fundamental en materia de carencias en el crecimiento de los sectores reales, el empleo, la distribución del ingreso y la promoción de la demanda interna.

La reforma que será presentada el 20 de julio soluciona en parte el corto plazo. Sin embargo, la decisión fue la de “patear el tablero”, aplazando las necesarias medidas estructurales, dejando tanto la solución como los problemas al gobierno y al congreso que serán elegidos el próximo año.

Los recursos fiscales para combatir la pobreza y desigualdad tienen techo, y si no se genera empleo, simplemente ayudan a engrosar la masa de los excluidos. Lo alternativo, es adoptar un viraje fundamental en la política económica que se oriente hacia el crecimiento virtuoso y genere los recursos para promover el empleo y el desarrollo de las fuerzas productivas.

Es verdad, la ortodoxia económica nada tiene que celebrar sobre la ineficacia de sus políticas. Es el momento de la heterodoxia, para promover propuestas estructurales de cambio en la economía política del desarrollo.

Germán Umaña Mendoza
Profesor

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