Germán Umaña Mendoza
columnista

La política comercial: ¿Hace agua?

Es necesario revisar en su conjunto los resultados de la política comercial internacional de nuestros países. 

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
septiembre 02 de 2020
2020-09-02 10:16 p. m.
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La producción de bienes agropecuarios, agroindustriales, industriales y de servicios de valor agregado e incorporación de progreso técnico es generadora de riqueza, empleo, innovación, desarrollo, crecimiento y sostenibilidad. Desde los años noventa en Colombia hubo una apertura que redujo su participación en el Producto Interno Bruto a favor de sectores que poco generan empleo e innovación como el minero-energético (también en crisis).

No nos engañemos, no es solo un problema de competitividad. Es una realidad el papel de los recursos del narcotráfico y de la corrupción que se manifiesta en un inconmensurable lavado de activos que afecta la producción real e implica contrabando, subfacturación de precios, evasión tributaria y, por tanto, desincentiva la producción nacional y la generación de valor agregado e incorporación de progreso técnico.

Al sector agropecuario se le somete a una competencia desleal puesto que se bajaron los aranceles pero se permite la entrada de mercancías legales con costos espurios que incorporan en sus precios subsidios directos a la producción, a la exportación y otras medidas de efecto equivalente. Los países desarrollados lograron en los mal denominados TLCs su aceptación por parte de los países en desarrollo, lo que significó el desmantelamiento de sectores productivos que antes fueron promisorios y en consecuencia, se afecta la sustentabilidad de la soberanía alimentaria, se promueve la migración campo ciudad, la pobreza, el desempleo y la acumulación de tierras improductivas.

Y qué decir de los Tratados de Protección de Inversiones con seguridad jurídica “cuasi-absoluta”, cuyas controversias se resuelven por parte de una “meritocracia” que tiene elementos jurídicos para sus decisiones, pero que no contemplan normas de competencia para evitar los abusos de posición dominante del mercado, ni factores de sostenibilidad de largo plazo, ni violación de derechos laborales y por supuesto, ninguna consideración de orden social. Las demandas millonarias que se pierden sistemáticamente las pagan los países, es decir, la ciudadanía.

En la normativa interna y externa existen los mecanismos de control de las prácticas desleales de comercio (antidumping, control a la subfacturación, a las prácticas anticompetitivas, etc.) cuyas investigaciones y medidas cautelares no se le niegan a los productores en los países desarrollados y la carga de la prueba es de los exportadores. En países como Colombia es simplemente al revés.

Todo lo anterior indica la necesidad de revisar en su conjunto los resultados de la política comercial internacional de nuestros países, entre otras cosas porque instituciones multilaterales garantes de los compromisos, como la OMC, simplemente están condenadas al ostracismo.

Apelemos a las instituciones académicas sin predeterminarlas con consultorías con preguntas con una sola respuesta, con el objetivo de hacer un diagnóstico sobre los resultados de la mal llamada globalización, la integración, y los tratados bilaterales, así como los efectos de la competencia desleal para que presenten los resultados en comercio, empleo, inversión, propiedad intelectual y capital conocimiento, así como sostenibilidad ambiental y social. Las sorpresas serán muchas.

Este ejercicio es necesario y oportuno para definir las nuevas estrategias y propuestas. No es proteccionismo, menos populismo. Simplemente sentido común…, el menos común de los sentidos.

Germán Umaña M
Profesor universitario

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