Germán Umaña Mendoza
columnista

Me cansé de debates insulsos

¿Usted no se cansa de escuchar debates presidenciales en los que esos candidatos deben responder las preguntas de interesados analistas o periodistas?

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
abril 25 de 2018
2018-04-25 09:29 p.m.
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¿Usted no se cansa de escuchar los debates presidenciales en los que esos pobres candidatos deben responder las preguntas de interesados analistas o periodistas a lo(a)s que les preparan las preguntas un grupo de desconocidos que sirven a los intereses de quién sabe quién y quién sabe dónde?

En un minuto treinta segundos deben resolver los interrogantes sobre la paz, la economía, la salud, la educación y la ‘importancia del agua en el transporte marítimo’. Inmediatamente después de finalizado el debate, preguntan quién ganó y, los empleados de cada campaña responden febril y desenfrenadamente la encuesta, aun así, en ocasiones no son capaces de cambiar las tendencias. En lo personal, les confieso que me aburrí de la ‘debatitis’ y me dedicaré exclusivamente a analizar programas, coherencia y votaré en conciencia. Desafortunadamente, eso para muchos es un ejercicio inútil, es mejor un reality show.

Como académico tengo un profundo respeto por la estadística y las matemáticas, y he participado en investigaciones que tratan de ser lo más ecuánimes y honestas posibles. Sin embargo, siempre los resultados tienen un margen de error mayor que lo que nos dan los modelos, pero, en general, muestran una tendencia y una fotografía objetiva que puede cambiar un poco si se vuelve a realizar en un corto periodo de tiempo, más no abruptamente, a no ser que se produzca algo parecido a un terremoto.

Por eso no creo en aquellas en las que el muestreo no es realmente aleatorio, ni estratificado y claramente se orientan a favorecer la opinión de los votantes por un determinado candidato. Los académicos deberíamos estar analizando en profundidad las fichas técnicas y las metodologías de las encuestas. Con cuántas inconsistencias nos encontraríamos. Y, además, no se olvide: si la encuesta es diferente a la realidad, la equivocada en materia grave no es la realidad.

Pero lo que es menos creíble intelectualmente es sumar en los modelos de pronóstico los votos de los individuos cómo si los partidos pudiesen transferir automáticamente los que tuvieron para el Congreso a los candidatos presidenciales y, así, inflar una candidatura hasta límites absurdos con respecto a la intención de voto de los colombianos. Hay que ver el susto de los directores de Caracol Radio y Televisión, cada vez que se presenta el modelo en mención, se lavan repetidamente las manos como ‘Poncio Pilato’ y repiten, yo no fui. Esos resultados son simplemente engañar a los votantes para favorecer lo que ellos quieren imponer. Cómo repite todos los días y a toda hora, el jurista de Caracol: “ni más faltaba”, como corolario de sus profundos análisis jurídicos.

A usted no le da urticaria que le digan que un candidato pase de la noche a la mañana de menos del 7 a más de 40 por ciento en algunas encuestas, o que faltando un mes para la primera vuelta un candidato con menos del 10 por ciento lo pasen automáticamente a la segunda vuelta. No seamos tan pendejos, nos están manipulando. Y, en ese comportamiento de los medios, los encuestadores y los gurús de los pronósticos, en la mayoría de los casos, no hay verdades científicas o estadísticas, solo intereses.

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