Germán Umaña Mendoza

El mundo gira, y nosotros sin darnos cuenta

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
febrero 27 de 2014
2014-02-27 01:30 a.m.
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Lo que parece inevitable entender es que la situación de Latinoamérica, en lo que corresponde a la economía, se muestra ahora diferente a lo que ha ocurrido desde que se presentó la última crisis internacional en el año 2008.

Es bastante obvio que los tiempos de bonanza en las cuentas externas de nuestros países han llegado a su fin y que el flujo de capitales de portafolio podría, incluso, ser negativo para el 2014.

La inversión extranjera directa ya siente los efectos de la recuperación de los países desarrollados y la ralentización de sus flujos hacia Latinoamérica, y los precios de ciertos commodities, si bien no bajan de manera dramática, ya no es de esperar que vuelvan a los niveles que se vivieron en el inmediato pasado.

En consecuencia, es necesario seguir con cuidado la evolución y el comportamiento de las balanzas de cuenta corriente y de capitales, las cuales se manifiestan en casi todos nuestros países en franco deterioro.

La verdad es que el dinero existente para ‘dar y convidar’, y ejercer políticas populistas, es cada vez más escaso.

No de otra manera se explica la situación de países como Brasil, Argentina o México, aunque este último equilibra un poco el deterioro con la recuperación, aún tímida, de Estados Unidos y el Canadá.

La situación económica de Venezuela es al mismo tiempo dramática e increíble. Los venezolanos se preguntan, con desconcierto, el por qué si son tan ricos se sienten tan pobres.

Es un país fracturado, sin norte, inestable y sin capacidad de respuesta en lo interno para generar crecimiento y desarrollo.

Todavía el denominado ‘milagro’ Correa, en Ecuador, siente los efectos de la contracción en sus cuentas externas, aunado a las consecuencias de los diferentes laudos internacionales del Ciadi que ha perdido Ecuador con empresas multinacionales, por efecto de los mal negociados –por anteriores gobiernos– Tratados de Protección de Inversiones y que se ciernen como una amenaza real sobre la posibilidad de acceder a recursos externos, de no cumplir con lo estipulado en los tribunales de arbitramento internacionales.

Por increíble que parezca, inversionistas extranjeros que han causado daños irreparables en el medio ambiente tienen la posibilidad real de demandar a nuestros gobiernos cuando se tomen las necesarias decisiones para impedir que sigan causando desastres ecológicos.

Algo similar podría ocurrir con, por ejemplo, el control de precios a los medicamentos de alto costo, que podrían ser cuestionados como una ‘anulación y menoscabo a los beneficios esperados por los inversionistas’, tal y como lo estipulan los acuerdos suscritos por nuestro país en materia de propiedad intelectual.

Leo las noticias de hoy.

La ‘patria boba’, la mía, envuelta en un debate insulso; no nos damos tregua, cada día más violencia verbal y ‘descuaderne’ institucional. Mientras tanto, ‘el mundo gira, y nosotros sin darnos cuenta’.

Germán Umaña M.

Decano de Economía de la Universidad Central

germanumana201@hotmail.com

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