Germán Umaña Mendoza
columnista

Noviembre: ¿revivirá la esperanza?

Si Trump pierde, el mayor logro será la recuperación de la cordura en EE. UU. y los equilibrios institucionales.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
octubre 07 de 2020
2020-10-07 09:00 p. m.
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El mundo hasta el mes de noviembre se encuentra pendiente de las elecciones en los Estados Unidos. Lo que está en juego es el futuro de las democracias. De ganar el señor Trump se consolidaría en Norteamérica un gobierno autocrático, xenófobo, proteccionista, con un profundo desprecio por el multilateralismo y en especial, por las organizaciones de las Naciones Unidas que ejercen la defensa y vigilancia del cumplimiento de los derechos humanos y la protección del medio ambiente, así como de instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

El mal ejemplo se multiplicaría en otros países. En América Latina, nos encontraríamos con un mayor número de dictadores arropados por aparentes y cuestionables elecciones o de aprendices de brujo que concentrarían todos los poderes y romperían los equilibrios y la institucionalidad.

Estos gobernantes elegidos popularmente, negarían sin rubor (cómo en muchas partes ya lo hacen) los derechos de los ciudadanos que se comprometieron a representar y gobernarían exclusivamente para los grupos de su interés y no para la sociedad en su conjunto.

Los ejemplos ya son múltiples: generan impunidad a partir de nombramientos de incondicionales en las instituciones de control político, administrativo y en los sistemas penales acusatorios.

Consolidan, ejerciendo el poder de la chequera y el clientelismo, mayorías espurias en los legislativos, desconocen la autonomía de los Bancos Centrales para ejercer el populismo mediante el manejo de las dictaduras fiscales, el exceso de gasto público, el aumento de la deuda externa, y las privatizaciones y privilegios absolutos para sus aliados en el poder, representados por algunos gremios, cuyos directivos transitan por la puerta giratoria: del sector privado a la burocracia gubernamental.

Finalmente, hacen lo imposible por cooptar el poder jurisdiccional y las altas Cortes, generalmente el último reducto de las democracias reales.

Cuando eso se logra, la tarea y los objetivos de los autócratas están casi cumplidas. Sólo falta dotar de impunidad las acciones represivas de las fuerzas policiales y más tarde las militares que ejercerán a nombre de sus gobiernos la tarea represiva, más no la protección de los derechos legítimos de la ciudadanía a disentir y al ejercicio de la protesta pacífica.

Si por el contrario el señor Trump es derrotado, el mayor logro será tal vez el de la recuperación de la cordura en los Estados Unidos y seguramente la de los equilibrios institucionales en su democracia.

Su política exterior dará un importante viraje hacia el fortalecimiento del multilateralismo y al retorno a las principales instituciones de las Naciones Unidas. No será la panacea para el mundo pero, por lo menos, se morigerará el grado de incertidumbre frente a las decisiones que se tomen y, más que nada, ya no serán un ejemplo para otras autocracias sobre cuáles deberían ser las estrategias y el método para des- institucionalizar a los países.

Seguramente y a propósito del Covid y la recuperación aparentemente milagrosa y supremamente costosa del Presidente norteamericano, el debate no sería disyuntivo entre recuperación económica o salud y vida, sino conjuntivo a partir de la recuperación de salud de la población y de la economía.


Germán Umaña Mendoza
Profesor Universitario

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