Germán Umaña Mendoza
Columnista

La comedia de lo absurdo

Mientras la ONU busca el diálogo entre sistemas políticos divergentes, la OEA aplica la Carta Democrática, reiterando el principio de no intervención.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
marzo 10 de 2021
2021-03-10 07:30 p. m.
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La organización de las Naciones Unidas no se creó para defender ningún sistema de gobierno en particular sino para permitir el diálogo pacífico entre alternativas divergentes. El ejemplo es el de la relación en el marco de la guerra fría entre el mundo capitalista liderado por los Estados Unidos y el socialista, por la Unión Soviética.

En consecuencia, han convivido con dificultades, con relaciones diplomáticas y económicas países como la China y los Estados Unidos, así como gran parte del mundo y Latinoamérica con Cuba.

La OEA por su parte limita lo adoptado en la ONU y aprueba la “Carta Democrática en su Asamblea General celebrada en Lima el 11 de septiembre de 2011”. La carta habilita a la OEA “en caso de ruptura del orden constitucional, o golpe de Estado, a tomar las sanciones y las medidas que considere adecuadas”. Su antecedente es la Resolución 1080, aprobada en 1991.

Tal vez el caso más representativo, previo a la aprobación de la Carta democrática, es la exclusión de Cuba en 1962. Sin embargo, el 3 de junio de 2009 la Asamblea General de la OEA dejó sin efecto la citada Resolución y decide: “La participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba…”

Cuba decide no solicitar su reincorporación y se mantiene al margen de esa organización.

Con respecto a Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro, en Abril de 2017, decide iniciar el retiro de ese país de la Organización y debería esperar dos años después de la Denuncia de la carta fundamental de la OEA para concretar su retiro.

Sin embargo, en el entretanto, “se emitió una resolución el 5 de junio de 2018 sobre el desconocimiento de la legitimidad de las elecciones presidenciales realizadas el 20 de mayo de 2018 en Venezuela”.

El 28 de junio de 2019 se acepta al “Representante Permanente ante la Organización de los Estados Americanos designado por la Asamblea Nacional de Venezuela, hasta que se celebren nuevas elecciones presidenciales que conduzcan al nombramiento de un gobierno elegido democráticamente”. Así están las cosas.

Con Colombia en medio del caos descrito el 23 de febrero de 2019 Nicolás Maduro, anunció que su gobierno rompe relaciones diplomáticas y consulares con Colombia y dio 24 horas a los diplomáticos de esta nación para abandonar el país.

En síntesis, mientras que Naciones Unidas busca un diálogo pacífico entre sistemas políticos divergentes, la OEA aplica la Carta Democrática, eso sí, reiterando su principio de no intervención, aunque con la aplicación de sanciones.

Entre Colombia y Venezuela, se aplica el principio Nerudiano: “para que nada nos separe que no nos una nada”. Solamente existe una agresiva diplomacia de micrófonos. Mientras tanto los pueblos y especialmente, los ciudadanos en las fronteras esperan y desesperan.

Es la comedia de lo absurdo ¿Hasta cuándo?

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario.
germanumana201@hotmail.com

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