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Germán Umaña Mendoza
Columnista

¿Qué cambió?

¿Qué cambió? Nada, volvimos hasta ahora al 'statu quo’ de la prepandemia. Simplemente los que supervivieron están en período de convalecencia.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
agosto 18 de 2021
2021-08-18 07:00 p. m.
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No hay que engañarse. Simplemente estamos de regreso a un equilibrio inestable que caracterizaba la sociedad colombiana en el período prepandemia.

No hay crecimiento, lo que se presenta es una recuperación de los supervivientes a la situación precedente de hace poco más de un año y medio. El PIB no crece, simplemente se recupera del encierro.

¿Qué cambió? Son indudables los avances en la verdad sobre el terrible y triste papel que cumplieron los actores del conflicto: guerrilla, paramilitares, parapolíticos y, más que nada, sobre la complicidad y la inoperancia de las instituciones para tapar la realidad y negar la realidad. Los actores del conflicto han sido puestos en evidencia y se conocen sus rostros. Esperan y desesperan por una amnistía general que los libere de la reparación y de la justicia.

Los ataques al proceso de paz no han sido suficientes para convertir en ‘trizas’ los acuerdos de la Habana. Se han debilitado pero continua vigente la esperanza. Depende de nosotros no permitir que triunfen “los heraldos negros que nos manda la muerte”, al decir del gran Vallejo.

Se profundizó la corrupción. Las instituciones de control se debilitan y pierden toda credibilidad. Aumenta la impunidad como si esto fuese posible y, parecería existir una complicidad inmensa frente a este fenómeno. Todo vale. Es un karma.

En lo económico aumenta el endeudamiento externo, se aplaza la necesaria reforma estructural en materia tributaria y fiscal, que debe ser orientada hacia la progresividad y la eliminación en las brechas que han profundizado la desigualdad y mercantilizado la educación y la salud.

Las políticas comerciales y productivas no analizan el profundo debilitamiento de las economías reales en agricultura, industria y servicios que incorporan el progreso técnico y promueven el empleo digno. La informalidad crece y no hay soluciones a la vista.

En lo social crece la pobreza multidimensional y la brecha en la distribución del ingreso entre los dueños de todo y los poseedores de nada. La política en esta materia es la de aumentar subsidios miserables que en nada contribuyen a la recuperación de la dignidad del trabajo y el desarrollo.

Algunos medios de comunicación propiedad de los más poderosos, los economistas del establecimiento y los juristas de la impunidad, desinforman sobre la situación de la nación. Su estrategia es demostrar que si la realidad es diferente de su propaganda, es ésta la que se encuentra equivocada. Es el paraíso de la falacia.

¿Qué cambió? Nada, volvimos hasta ahora al statu quo de la prepandemia. Simplemente los que supervivieron están en período de convalecencia. Todos los análisis y propuestas sobre lo que será el futuro de nuestra sociedad continúan pendientes.

Las nuevas generaciones merecen conservar la esperanza y participar en la construcción de un nuevo país. Ojalá asuman con seriedad y en paz su papel en la necesaria transformación, hacia una sociedad más justa, en desarrollo y sostenible.

Germán Umaña M.
Profesor

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