Germán Umaña Mendoza
Columnista

Qué difícil es ser camaleón

Si los republicanos deciden no entregar el poder y la justicia les hace el juego... Lo claro es que nada es cierto
ni absoluto. La vida da sorpresas.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
noviembre 11 de 2020
2020-11-11 08:33 p. m.
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Las elecciones en los Estados Unidos son un ejemplo de cómo la incertidumbre y los cambios inesperados pueden dar al traste con lo más elaborado de la planeación y de lo obvio. ¿Quién en el mundo al principio de la pandemia del Covid 19 dudaba sobre la reelección de Trump? Poco importaba la negación de los valores democráticos tan ponderados en Estados Unidos, la economía aparentemente evolucionaba positivamente y nuevamente América era para los americanos y los supremacistas blancos.

El señor Trump no entendió, en su soberbia, megalomanía y falta de sensibilidad social, el cambio producto de la terrible crisis. Su ceguera y no es un elogio, no le permitió ver cómo las minorías rescataban los derechos fundamentales e izaban sus banderas: a la salud, la sostenibilidad, la defensa de la naturaleza, la vida, al empleo, al bienestar, la cultura y la igualdad. Y, les creyeron. Sus ideas calaron y se multiplicaron.

Su discurso altisonante fue derrumbándose poco a poco, acompañado por el creciente deterioro de la actividad económica, no solamente en los Estados Unidos sino en el mundo. No supo entender cómo la respuesta ante una crisis global como la pandemia requería de acuerdos y consensos multilaterales. Renunció a ser un líder y reforzó su papel de autócrata.

Y ocurrió lo impensable. Los Estados Unidos recuperaron la cordura y a pesar de todas las predicciones derrotaron tanto en el total de votantes como en el enrevesado sistema electoral, al aprendiz de brujo y eligieron una fórmula presidencial que combina la experiencia con la novedad: Biden y Harris constituyen un equipo que se formó como respuesta a las nuevas circunstancias. Los demócratas entendieron que ante situaciones excepcionales era necesario guardar la calma y recuperar el equilibrio.

En Latinoamérica dicen que todo nos llega tarde, aunque nuestro país es muchas veces la excepción por las muertes tempranas, por ejemplo de los activistas y líderes sociales o las víctimas de los delitos de lesa humanidad. La actitud de aquellos gobernantes que no fueron capaces de ver lo que estaba ocurriendo y tomaron partido por uno u otro candidato, abandonando temporalmente la necesaria relación bipartidista, les obligó a felicitar tempranamente al ganador de las elecciones.

Se convirtieron en camaleones, esos animalitos que “son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias, por su lengua rápida y alargada, y por sus ojos, que pueden moverse independientemente el uno del otro. Los camaleones mudan su color dependiendo de la temperatura que existe en el ambiente”.

Otros gobernantes en el mundo, los más extremistas y dictatoriales, aún se niegan a reconocer a los triunfadores en democracia. Y, ojo, a lo mejor tendrán razón, si los republicanos deciden no entregar el poder y la justicia les hace el juego. Lo cierto es que nada es cierto, ni absoluto y que la “vida nos da sorpresas”.

Y, así será, con Juan de Dios Peza en viendo a Garrick, actor de la Inglaterra: la verdad es que “el carnaval del mundo engaña tanto, que las vidas son breves mascaradas; aquí aprendemos a reír con llanto, y también a llorar con carcajadas”. A más tardar mañana: todo puede cambiar.

Germán Umaña Mendoza
Profesor universitario

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