Germán Umaña Mendoza
Columnista

Que no nos una nada

Con el Covid, las tendencias negativas conducentes a lograr consensos y a fortalecer la institucionalidad en el contexto mundial, se han agudizado. 

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
junio 10 de 2020
2020-06-10 10:33 p.m.
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Desde la llegada del señor Trump a la presidencia de Estados Unidos el gobierno norteamericano sistemáticamente se ha dado a la tarea de resquebrajar el sistema multilateral, en lo económico y en lo político.

Al final de la segunda guerra mundial se creó un imperfecto sistema multilateral financiero, comercial y se lograron en el marco de la Organización de las Naciones Unidas acuerdos que evitasen nuevos conflictos, creando equilibrios imperfectos en el contexto de la guerra fría al permitir el derecho al veto a las decisiones más importantes en el Consejo de Seguridad de la ONU, especialmente por parte Estados Unidos y la Unión Soviética.

En el sistema económico multilateral con el liderazgo y poder de veto, los Estados Unidos logró durante muchos años una alianza entre organismos como el FMI y el Banco Mundial con la banca privada internacional, para crear un sistema que permitiese controlar la evolución de los principales precios macroeconómicos internacionales como son los de la tasa de cambio y las tasas de interés y, por lo tanto, determinar las condiciones para el acceso crediticio y la atracción de la inversión extranjera.

A aquellos países del mundo en desarrollo que se apartaban de los límites establecidos por la ortodoxia se les recomendaba, por parte de los funcionarios del FMI, suscribir Cartas de Intención que implicaban la adopción “obligatoria” de durísimos programas de ajuste estructural: monetarios, fiscales, de privatización y fortalecimiento de mecanismos de seguridad jurídica conducentes al cumplimiento de los compromisos de pago de la deuda externa, los cuales en contraste significaban disminución en el bienestar de la población y en el acceso a sus derechos fundamentales (salud, educación, empleo y cultura).

Pero resulta que ahora hay países y bancos con excesos de liquidez que invierten y prestan por fuera de lo normado por el FMI, especialmente China y, es cada vez mayor su importancia en la toma de decisiones económicas y políticas en Latinoamérica Asía, África y, en menor grado inclusive en Europa y Los Estados Unidos.

Por su parte, el remedo de normativa comercial se hizo realidad con el GATT, pero solo se convirtió en vinculante con la creación de la Organización Mundial del Comercio, en donde lo más relevante fue la potestad que se le dio para resolver diferencias. Hoy, el Órgano de Solución de Diferencias se encuentra paralizado por “obra y gracia” de los Estados Unidos.

Finalmente, la no participación del gigante del norte en los acuerdos sobre la protección del medio ambiente, su sistemática política de debilitamiento de los organismos de defensa de los derechos humanos y la salida de la Organización Mundial de la Salud, completan el oscuro panorama de los acuerdos y la concertación multilateral.

Con el Covid-19 las tendencias negativas conducentes a lograr consensos mínimos y a fortalecer la institucionalidad en el contexto mundial, se han agudizado. Hay que insistir: es la trampa del bilateralismo y en ella estaremos sin posibilidad de escapar sí Estados Unidos no rectifica la demencial política internacional impuesta por parte del gobierno del señor Trump.

Germán Umaña Mendoza
Profesor.
germanumana201@hotmail.com

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