Germán Umaña Mendoza

¿Qué nos pasa?

Una sociedad como la que hemos creado es insostenible. Es el momento para enderezar el camino y recuperar la esperanza.

Germán Umaña Mendoza
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Germán Umaña Mendoza
mayo 26 de 2021
2021-05-26 08:30 p. m.
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Presos por la pandemia, por la violencia y la impotencia producto de décadas de ahondar la desigualdad, la desesperanza y la cada vez más evidente negación del futuro para las nuevas generaciones.

Si todo lo anterior no fuese suficiente para interrogarnos sobre lo que realmente pasa y definir la ruta para buscar soluciones urgentes y necesarias a tan dramático desajuste estructural, estaremos condenados a convertirnos en una sociedad sin mañana, en un estado fallido.

(Lea: Vida, paz y dignidad / Opinión de Germán Umaña Mendoza).

Más de una semana en conversaciones insulsas donde el gobierno no tiene nada o casi nada que ofrecer, tratando de derrotar la protesta por cansancio, fomentando el enfrentamiento entre los colombianos, con una evidente ausencia de liderazgo y de propuestas.

Se deslegitima la manifestación pacífica de los ciudadanos en el día y, en la noche, se da paso a todo tipo de fuerzas oscuras que violan sistemáticamente los derechos humanos. En el medio, una juventud que antes esperaba y ahora desespera.

(Vea: Caminante: si hay camino / Opinión de Germán Umaña Mendoza).

Por encima de cualquier consideración se encuentra la necesaria respuesta a la coyuntura que nos dé el respiro como sociedad para iniciar la construcción de un nuevo escenario donde prime lo fundamental: el derecho a la vida y a vivirla dignamente.

El ingreso básico para una población que nada tiene, la aprobación inmediata de una reforma fiscal progresiva donde se tendrá que reversar definitivamente la anterior reforma tributaria y sacrificar parte de sus utilidades a los que nunca pierden y a los que todo les sobra.

(Lea: Palabreros: no pasarán / Opinión de Germán Umaña Mendoza).

El énfasis estaría en la creación de empleo digno, en el necesario camino del fortalecimiento de la educación y en el respeto de las minorías sin nada que perder y para los que la vida cada vez vale menos. Otras sociedades lo han logrado.

Un modelo que priorice el ahorro interno y no el rentismo improductivo, que tome medidas frente a las inequidades de una globalización que impide la defensa del trabajo, de la producción nacional y que ponga coto a los abusos de la posición dominante de mercado. Un cambio que promueva en lo interno la integración de las regiones y en lo externo con nuestros vecinos, así como el equilibrio en nuestras cuentas externas.

(Vea: La guerra fría se calienta / Opinión de Germán Umaña Mendoza).

Un propósito común de transformación en lo político, lo social, lo económico. Un abandono progresivo de la dependencia de recursos naturales no renovables, priorizando el desarrollo de la educación, la defensa del medio ambiente y la evolución hacia sectores que incorporen valor agregado nacional y progreso técnico.

Demos respuesta a la coyuntura a riesgo de ahondar el déficit fiscal y soportar la dictadura de las calificadoras de riesgo. Hagamos una tregua a partir de la definición de un gran propósito nacional que tenga como gran objetivo la creación de riqueza que permita el combate a la desigualdad.

(Vea: La palabra de moda: populismo / Opinión de Germán Umaña Mendoza).

Una sociedad como la que hemos creado es insostenible. Es el momento para enderezar el camino y recuperar la esperanza.

GERMÁN UMAÑA MENDOZA
Profesor

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