Germán Umaña Mendoza
Columnista

Totalitarismos. ¿Somos tontos?

“No pasarán” decían los republicanos en la guerra civil española… y pasaron.

Germán Umaña Mendoza
POR:
Germán Umaña Mendoza
septiembre 09 de 2020
2020-09-09 09:18 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/05/56b4b9015f86f.png

Asistimos perplejos al desarrollo de una estrategia en diferentes países donde unas minorías organizadas, de extremos ideológicos, pretenden torcer los valores y principios fundamentales de la coexistencia en una sociedad, negar el cumplimiento de los derechos humanos y de los pueblos, desconocer la ética, convertir la justicia en una caricatura y negar hasta el más preciado bien del ser humano: su derecho a la vida.

Estamos hartos de tanta falacia y mentira. No entendemos cómo en el medio de una gran tragedia derivada de la pandemia del Covid 19, las crecientes y diarias masacres, el crecimiento desbordado de bandas armadas sin Dios o ley, se sustituye el papel y las obligaciones del estado, ante la impávida mirada de los gobiernos.

Al aumento de la pobreza, el desempleo, la destrucción de la naturaleza y tantas cosas más, la respuesta es la de promover la libertad de unos pocos individuos depredadores a costa de todos los demás, para ejercer un poder omnímodo que condena a la sociedad a la desesperanza. Para ello mantienen y engañan con la creación de una fachada de democracia.

Se niegan los equilibrios, sistemáticamente se toman el poder ejecutivo y los organismos de control (los ratones cuidando el queso), se sanciona como en “los Miserables” a quien se roba un pan por hambre, a largas condenas y se libera a los delincuentes de “cuello blanco” que desfalcan los recursos de los ahorradores ingenuos o a los corruptos que asaltaron las arcas del Estado, todos apoyados por una horda de organizaciones de abogados que olvidaron los principios elementales de sus obligaciones con la justicia y su profesión y que en ocasiones parecen más “asociaciones de ilusionistas”, donde todo vale, torciendo la verdad y la evidencia. A todos esos, no les importa el pasado que los ha azotado.

Para ellos la guerra es el estado natural. Niegan la libertad de expresión, se toman los medios de comunicación, impiden el acceso a la memoria histórica para que las nuevas generaciones no se enteren de quiénes fueron los verdaderos actores de la violencia.

Promueven la ignorancia, convierten en mercancía la educación, la salud y la cultura. Niegan el necesario papel del Estado para asegurar el cumplimiento de estos derechos fundamentales. Se organizan en “bodegas” de fake news amparadas por la informática para detener las justas denuncias sociales y sus propuestas de cambio.

Recuerdo a Eduardo Umaña Luna, cuando en 1988, en su libro La Tramoya Colombiana nos alertaba: “Y si todo fracasara (casi un imposible histórico): el dolor lacerante, la pupila sin luz, el alma destrozada. Adiós a todas las teorías humanísticas. Adiós a los derechos humanos. Adiós a los derechos de los pueblos.

En cambio, los regímenes de fuerza: la tiranía, la tortura. Las desapariciones, los genocidios. El caos, la violencia y la ley del más fuerte. Hay que evitar esta tragedia, utilizando la inteligencia, la mesura, la prudencia”.

“No pasarán” decían los republicanos en la guerra civil española… y pasaron. Aún siguen pagando su tragedia. ¿Totalitarismos? ¿Somos tontos?

Germán Umaña
Profesor universitario

Recomendados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes