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Gonzalo Gallo González
Columnista

El arte de aceptar

Para pelear hacen falta dos personas, maneja bien tus emociones y serás feliz.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
septiembre 20 de 2022
2022-09-20 10:30 p. m.
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Inconsciencia es pretender que la realidad se adapte a tus deseos egocéntricos, consciencia es practicar la aceptación amorosa y serena. No es resignación porque mejoras en lo que puedes. Para lograrlo trabaja sobre tu mente y sé plenamente consciente de ti mismo en el aquí y ahora. Elige vivir en paz y armonía con la realidad y los demás tal como son.

Es el camino para evitar el sufrimiento. Tu felicidad depende de no seguir el ego soberbio, comprender las leyes que rigen la existencia y aceptar lo que no puedes cambiar. Acepta a los otros y la realidad externa sin renegar, y cambia con amor lo que puedas. Lo que te cuesta es lo que viniste a aprender, no te duermas y no evadas los aprendizajes. Lo que no aceptas te hace sufrir porque te empecinas en acomodar la realidad a los deseos del ego orgulloso. Tu reto es cambiar la visión de la realidad. Pregúntate: ¿Qué es lo que no estoy aceptando? Acepta sereno lo que vives.

Haz tuyas estas afirmaciones positivas: el amor colma mi corazón, se irradia a todos y vuelve a mi multiplicado. Me amo, sano el pasado y así abro espacio para que se manifieste el plan de Dios en mi vida. Me armonizo con todo el mundo y me visualizo dando un abrazo de perdón a los que me lastiman o me caen mal. Ellos son entrenadores de amor, perdón o desapego, aunque no lo sepan, y con sus errores me llaman a crecer y pulirme. Quisiera una vida sin tropiezos, pero es gracias a ellos que puedo soltar cargas y avanzar en mi evolución.

Cuando soy paciente los problemas se esfuman, y lo que necesito llega en el lugar y momento apropiados. El Universo del Padre es una fuente inagotable de riqueza y la luz brilla si uso mis talentos y mi capacidad creativa. Nada es casual y todo llega para el bien, si lo recibo con fe y con amor, en un equilibrio perfecto. Soy amor y soy luz.

Eres un sol para los demás cuando te esmeras en controlar tus emociones, sueltas y no te ‘enganchas’. Engancharse es alterarse, responder los agravios, descomponerse y perder el control. Lo mejor que puedes hacer es relajarte con frecuencia, orar, expandir tu consciencia y ganar paz interior. Ganas mucho si eliges comprender a los demás y aceptas los errores con un ánimo sereno. Jesús y Buda eran compasivos y entendían que el ser humano es frágil y cae muchas veces. Si tú también lo ves así, no te afectas cuando alguien falla o te falla; te controlas y lo aceptas en paz. El arte de soltar y no engancharse nace de ser amoroso y realista, de ser paciente contigo y con los demás. Para pelear hacen falta dos personas, maneja bien tus emociones y serás feliz.

Gonzalo Gallo G.
Escritor y conferencista

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