Gonzalo Gallo González
columnista

El arte de agradecer

Un ingrediente de la felicidad es la gratitud, es valorar todo porque te enfocas en lo bueno de la existencia.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
abril 11 de 2019
2019-04-11 09:15 p.m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2016/02/24/56cdbd6d62136.png

Un ingrediente de la felicidad es la gratitud, es valorar todo porque te enfocas en lo bueno de la existencia. El sabio da gracias por lo que se suele llamar ‘malo’, ya que quien lo sabe asumir saca importantes lecciones para mejorar. Los estudios demuestran que quienes expresan gratitud con regularidad viven mejor. No dan por hecho lo que tienen, no ignoran los problemas, pero valoran sus talentos y sus bendiciones.

Los seres agradecidos no solo son más felices y más optimistas, tienen más éxito, logran sus metas y son más sanos. Cuando aprecias las cosas buenas de tu vida, las cosas buenas se aprecian, aumentan su valor y tienes más. Hay pruebas científicas que muestran que, si estimas a tu familia, tu trabajo y tu vida, las cosas buenas incrementan de valor y tienes más. Elige, pues, ser agradecido y abre también las puertas a la compasión para desterrar los juicios, los odios y las culpas. Es quimérico pensar en la felicidad si no te perdonas y no perdonas a los que te han hecho daño.

Diversas investigaciones sicológicas destacan las maravillosas ventajas que se obtienen con la gratitud constante. Dar gracias enciende lucecitas de alegría, le da alientos a la esperanza y te regala un enfoque positivo de la vida. Agradecer diluye el inconformismo, aleja las quejas, te enseña a valorar todo y mejora tus relaciones. Cultiva una gratitud creativa, es decir, cada día elige valorar algo diferente de todo lo que te rodea. Aprende a dar gracias por lo pequeño y por todo lo que usas y te presta un buen servicio. Ejemplo, toma un zapato y di: “Oh, que maravilla el calzado, cuánto me sirve, ¿qué tal que anduviera descalzo todo el tiempo? Gracias”. Y lo mismo puedes hacer con un espejo, tu ropa, una cuchara, el televisor, tu cama, el sanitario, el aire, una flor, el agua, etc. Da gracias por las dificultades porque enseñan mucho. Un fracaso bien asumido revela más que un triunfo, y así lo siente la campeona olímpica Mariana Pajón: “Aprendo más de mis derrotas que de mis triunfos”.

Agradecer, agradecer, agradecer. Que este sea tu mantra diario, pues la gratitud alegra, ilumina y anima. Dar gracias es un alivio para el alma cansada, es un poema al amor, es aprender a valorarlo todo. La gratitud es liberadora y sanadora; por lo mismo, agradece siempre lo pequeño y lo grandioso. Cierto día me dijo una prisionera en Pereira: “Cuando me quejaba de todo era infeliz, ahora que doy gracias me siento libre y en paz”. Cada día escoge tres realidades y da gracias por algo diferente, verás como mejora tu estado de ánimo. Date el regalo de espantar las quejas y los lamentos, date el regalo de apreciar todo lo bueno y bello de la vida. La gratitud es una estrella radiante en el firmamento de la vida, es un pararrayos contra la tristeza y te llena la vida de colores.

Repite mucho ‘gracias Dios por tu amor ilimitado y por tantas bendiciones’. Tu vida es un jardín florido y no un árido desierto si das gracias de modo constante. Con razón, alguien dijo, ‘dejé de llorar por no tener zapatos cuando vi a alguien feliz que no tenía pies’. La gratitud es rentable, y una empresa con seres agradecidos es más armónica, más feliz y más productiva. La gratitud nos regala muchas ganancias, aunque no se cotice en bolsa.

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes