Gonzalo Gallo González
columnista

La mayor prioridad

Una ley espiritual dice: lo que se resiste, persiste, por eso, ante una enfermedad evita pelear o hacer resistencia. Acepta lo que vives con Dios en el alma y calma en el corazón.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
febrero 22 de 2018
2018-02-22 09:22 p.m.
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Está alerta: 17,5 millones de personas mueren cada año, debido a problemas cardíacos. Ámate y elige satisfacer adecuadamente tus necesidades de afecto, alimentación, sueño, ejercicio y descanso. Gary Schwartz, profesor en sicología de la Universidad de Yale, insiste en la atención que hay que brindar al cuerpo, la mente y el espíritu.

Es fundamental para recuperar el equilibrio interno y la salud. Sin buenos cuidados pierdes armonía, paz interior y salud. ¿Cómo se originan las enfermedades del corazón y otras? Los vacíos de amor, los recuerdos dolorosos y las emociones ligadas a ellos se archivan en la mente y en tu subconsciente, y oprimen tu ser. A veces en emergencias personales afloran o emergen y sientes un nudo, un vacío o dolor en tu plexo solar. Es porque el cuerpo te está enviando este mensaje: ámate, descansa, perdona y sana tu pasado porque enturbia tu presente y tu porvenir. Cuando el mal sufrido fue grave, sobre todo en la infancia, ya no es dolor lo que sientes, sino que te enfermas.

Lee de nuevo lo anterior, porque no dice ‘llega una enfermedad’. No, eres tú quien te enfermas o creas las enfermedades.

En todas ellas tu cuerpo somatiza vacíos o bloqueos emocionales, mentales y espirituales. No en el 90 por ciento, como se dice, es en todas. Y la razón es simple: eres la suma de espíritu, mente, emociones, estado de conciencia o inconciencia y cuerpo. Abre gratis en internet el Diccionario de las enfermedades y lo verás claro, aunque la medicina occidental lo niegue. Suele ser bastante soberbia y rígida.

Atención: cada ocho segundos aproximadamente muere en el mundo una persona a causa del tabaco, y cuatro millones fallecen al año por enfermedades asociadas a este.Claro que estas son cifras sin peso, si no tomas conciencia, o esperas a estar en cuidados intensivos para hacerlo, ya muy tarde. El ser humano es bien amigo de aprender con dolor y hacer cambios a las malas. ¿Por qué?

No se puede generalizar, pero suele suceder que te enfermas de los ojos cuando no quieres ver algo, de los oídos cuando hay hechos o seres que no deseas aceptar y escuchar; sufres de estreñimiento si hay personas, cargos o posesiones que no estás dispuesto a soltar, te fracturas cuando eres rígido, o estás mal de la digestión porque no te tragas a una persona o la realidad. No es casual que algunos se accidenten seguido, se quemen más o sufran dolores de cabeza persistentes que la medicina tradicional no cura. Todo tiene su explicación. Detrás de todas las dolencias hay poco amor, grietas internas, desajustes emocionales, odios atorados, rencores virulentos, envidias, codicia, desenfreno, celos, tensión, mente contaminada, vacío espiritual y otras plagas.

Una ley espiritual dice: lo que se resiste, persiste, por eso, ante una enfermedad evita pelear o hacer resistencia. Acepta lo que vives con Dios en el alma y calma en el corazón. Al mal hay que mirarlo a la cara, pero sin batallas inútiles. Cuando hay aceptación todo fluye y te recuperas o mueres en paz. Ganas mucho si acoges una enfermedad, no como algo hostil, sino como experiencia transformadora. No es tu enemiga, ni la envía Dios, viene a enseñarte algo valioso. Es una bendición oculta y te invita a quererte, mejorar tu vida y darle prioridad al amor, a ti y a los demás. ¿Si no te amas cómo podrás amar a otros?

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