Gonzalo Gallo González
columnista

Paz interior en un nuevo año

De otra parte, dar gracias enciende lucecitas de alegría, le da alientos a la esperanza y te regala un enfoque positivo de la vida.

Gonzalo Gallo González
POR:
Gonzalo Gallo González
diciembre 20 de 2018
2018-12-20 09:45 p.m.
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Un gerente estaba bastante enojado y liberó su ardiente furia gritándole a un director de área. El director llegó a su casa molesto y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado. Luego la esposa maltrató a la empleada cuando rompió un plato y la empleada dio un puntapié al perro que la hizo tropezar. El perro salió corriendo a la calle y mordió a una señora que le obstaculizaba su alocada carrera. La señora fue al hospital a que le curaran la herida y ofendió al joven médico porque le dolió la vacuna. El médico arribó a su casa ofuscado y gritó a su madre, puesto que la comida no era de su agrado.

 La madre, tolerante y rica en paz interior, le acarició la cabeza y le dijo: “Hijo, estás fatigado, te haré tu comida favorita, arreglaré tu cama y mañana te sentirás mejor”. Bendijo a su hijo, lo calmó y así interrumpió el espiral de la agresividad con su amor puro y la magia de su bondad.

En este 2019, dos estupendas actitudes para gozar de paz interior son el perdón compasivo y la gratitud constante. El perdón sana heridas emocionales, destierra el odio o la culpa y aquieta todo tu ser. El perdón comprensivo y compasivo es encontrar un oasis en el desierto, es llenar tu vida de colores. De otra parte, dar gracias enciende lucecitas de alegría, le da alientos a la esperanza y te regala un enfoque positivo de la vida. Hay estudios sicológicos que destacan las maravillosas ganancias que se obtienen con la gratitud constante. Agradecer diluye el inconformismo, aleja las quejas, te enseña a valorar todo y mejora tus relaciones. Cultiva una gratitud creativa, es decir, cada día elige valorar algo diferente de todo lo que te rodea. Aprende a dar gracias por lo pequeño y por todo lo que usas y te presta un buen servicio. Ejemplo, toma un zapato y di: “Oh, que maravilla el calzado, cuánto me sirve, ¿qué tal que anduviera descalzo todo el tiempo? Gracias”. Da gracias por un espejo, tu ropa, una cuchara, el televisor, tu cama, el sanitario, el aire, una flor, el agua, etc. Una pérdida o un fracaso bien asumido enseñan más que un triunfo. Perdonar y agradecer borran cualquier vestigio de la agresividad.

Da gracias por las dificultades porque enseñan mucho. En la película El rey león, un suricato y un facóquero le cantan a Simba, un león huérfano, la canción Hakuna Matata. Quieren que supere las preocupaciones del pasado y vea el futuro con esperanza y nuevos ánimos. Hakuna matata es una expresión del idioma suajili y se traduce como ‘no hay problema’ o ‘no te angusties’, ‘ten calma’. El suajili es una lengua africana de los bantúes y se habla en Tanzania, Kenia y otros países como Uganda. Hakuna matata es como decir ‘llénate de paz’, pero no es un llamado a la indiferencia.

En ese mismo idioma, que aún hablan cerca de 83 millones de africanos, simba significa león y rafiki es amigo. Hay días grises en los que todos, como Simba, necesitamos motivación para recuperar la fe en nosotros mismos. Ante la fatalidad o un agravio, serénate, busca soporte en Dios, en amigos y en los que te aman. La paz externa brota como agua del manantial solo si cada ser disfruta de paz interior y esta, además del perdón y la gratitud, pide un cultivo espiritual.

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