Gonzalo Gallo González
columnista

Muerte, un paso a la vida

El 2 de noviembre se recuerda a los difuntos, y en México, el ‘Día de los Muertos’, hay rituales y celebraciones especiales.

Gonzalo Gallo González
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Gonzalo Gallo González
noviembre 08 de 2018
2018-11-08 09:15 p.m.
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Sony Setiawan llegó tarde al aeropuerto pasado 29 de octubre . Es un funcionario del Ministerio de Finanzas de Indonesia. Debería haber muerto, pero lo que llaman una jugada del destino le permitió seguir en este mundo. La aeronave de Lion Air, un Boeing 737, desapareció de los radares 13 minutos después de despegar del aeropuerto de Yakarta. Seis de sus compañeros de trabajo perecieron en la tragedia y él se salvó porque el tráfico lo atrapó. Dijo “Mis amigos y yo tomamos siempre ese avión. Suelo llegar puntual, pero debido al pesado tráfico llegué a las 6:20”.

Entonces, compró pasajes en el siguiente avión, su familia asumía que estaba muerto y, al verlo, el llanto se convirtió en una profunda alegría. ¿Suerte? ¿Decisión de Dios? No, así estaba en el plan de vida que él eligió antes de venir a este plano. Se muere cuando es, ni antes ni después. Eso aseguran los que viven al otro lado y se comunican. No hay muertos, y todos estamos vivos acá con un cuerpo físico y en el cielo o el otro plano con un cuerpo de luz.

El 2 de noviembre se recuerda a los difuntos, y en México, el ‘Día de los Muertos’, hay rituales y celebraciones especiales. Muchos mexicanos tienen con la muerte una relación cercana que está ausente en otras culturas. Solo allí se venden lindas calaveras de colores, dulces en forma de calavera y ves esqueletos jocosos por doquier. Hay altares a la santa muerte, festejos en el cementerio y rituales en honor a ‘los muertos’ que se cree retornan a la Tierra ese día. Existe toda una parafernalia para las celebraciones con su aspecto positivo y connotaciones preocupantes. La más seria es rezarle a la muerte, verla como una santa, pedirle favores y rendirle culto. No debe hablarse de ‘muertos’ porque nadie está muerto, estamos vivos en este plano y en el que sigue. La muerte no existe, solo existe la vida y morir es solo un cambio de cuerpo, de forma y de dimensión. Claro que un duelo duele, y mucho; hay que procesarlo bien o te quedas muerto en vida.

Es muy valioso cambiar falsas creencias inculcadas en las que Dios se lleva o nos quita a los que amamos y, por eso, tantos dolientes pelean con ese dios inexistente y su fe se resiente. Hay muchos testimonios serios de comunicación con los que llamamos ‘muertos’, que en realidad viven en otra dimensión. Lee tres libros excelentes para tener una visión esperanzada y luminosa de la muerte: Experiencias con el cielo, de Elsa Lucía Arango. La vida en el otro lado, de Sylvia Browne, y Hablando con el cielo, de James Van Praagh. Los occidentales debemos aprender del oriente a tener una visión positiva del morir, ya que eso ilumina el vivir, diluye temores y sirve para soltar apegos que son los que más sufrimiento causan ante la muerte. Doy gracias a Dios de que muchos deudos me digan: “Su libro, Muerte un paso a la vida, es el mejor y fue el que me ayudó a superar mi duelo”. Las actitudes que ayudan a manejar bien un duelo son estas cinco: aceptación, desapego, resiliencia, perdón y confianza. También sirve cantidades creer que a esta tierra se llega con la muerte ya programada con base en un plan de lo más importante de la vida. Aprende sobre esto con este buen libro: El plan de tu alma. Gratis en internet en PDF.

Gonzalo Gallo González
Escritor - Conferencista
charleschaplin@oasisgonzalogallo.com

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