Gonzalo Gallo González

Tu éxito puede ser tu fracaso

Las ansias de poder, status y dinero pueden llevarte a obtener ganancias pírricas, es decir, a ganar muy poco y perder mucho, algo que en sicología se denomina ‘ganancias secundarias’, y que sufren los que se dejan obnubilar por lo que reluce con una ambición desmedida.

Gonzalo Gallo González
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Gonzalo Gallo González
noviembre 30 de 2012
2012-11-30 01:53 a.m.
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‘Ganancias secundarias’ es obtener poco y sacrificar demasiado, es jugar al vivo y terminar de bobo, como puede pasar en las bolsas de valores o la política. También le pasa eso al masoquista que soporta maltratos y se contenta con migajas de afecto, porque no se quiere. De esto habló hace siglos el filósofo Epicteto, quien alcanzó más reconocimiento que el que tuvo el mismo Platón. Con su vida enseñó que la felicidad solo se disfruta actuando de modo correcto y con una actitud de serena aceptación.

Según este gran sabio, hay que distinguir entre los bienes verdaderos y los aparentes. Decía: aprende a reconocer qué es lo que puedes cambiar y cuándo ganas sin perder”. De Epicteto y no de Francisco Maturana es un pensamiento, que si se enuncia completo reza así y es cierto: “a veces cuando ganas, pierdes; a veces cuando pierdes, ganas”. Hay ‘ganancias secundarias’ cuando obtienes poco y sacrificas mucho. Por eso, actúa con sabiduría y sé consciente de todo lo que puedes perder cuando la ambición te ciega y te impulsa a atraer algo sin discernimiento con resultados desastrosos.

De unos años para acá se ha hablado mucho de la ley de atracción, incluso de un modo irresponsable. Es cierto que la mente es poderosa y atrae muchas cosas, pero no siempre atrae todo lo que piensas ni lo que te conviene.

En efecto, existe una ley de correspondencia y por eso solo atraes lo que en verdad mereces. Sí, únicamente disfrutas lo que te has ganado honestamente, porque así se cumple la justicia del universo. Por lo mismo, cuando obtienes algo por las malas, con el tiempo lo pierdes, fácil te llega y fácil se va. Si crees que te mereces más, estás equivocado, porque la vida siempre nos da según lo que sembramos. De hecho, esa es otra ley espiritual, la de la siembra, de recoger lo que tú has trabajado. El inconsciente pretende burlarse de ella, pero tarde o temprano termina enredado porque obra sin amor y con ruindad.

Dicen que así respondió Mahatma Gandhi cuando le preguntaron: ¿cuáles actos destruyen al ser humano? “La política sin principios, el placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, el conocimiento sin amor, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin caridad”. Dudo que este texto en verdad sea de Gandhi, pero tiene sapiencia y sirve para una buena reflexión. Asimílalo y busca que tus actos estén iluminados por una buena consciencia y reflejen coherencia. Así enseñaba Lao Tse: “ceder a la codicia es el peor de los errores, no poner límites da origen a muchas cosas nefastas. Es una gran insensatez empecinarse en adquirir más y más, el que sabe decir ‘ya es bastante’ está siempre contento”. El ‘triunfo’ de algunos termina siendo su peor fracaso.

GONZALO GALLO G.

ESCRITOR - CONFERENCISTA

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