Gonzalo Palau Rivas

El Mundial del 2026

Gonzalo Palau Rivas
POR:
Gonzalo Palau Rivas
octubre 31 de 2011
2011-10-31 02:36 a.m.
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Después del buen resultado, surgió la idea de proponer el nombre de Colombia como sede del Mundial de Fútbol de Mayores a realizarse en el 2026. Incluso el máximo dirigente, Joseph Blatter, dio en principio su visto bueno a este proyecto, a pesar de que todo parece indicar que en el 2030 el mundial correspondiente se va a escenificar entre Argentina y Uruguay, y aparentemente es difícil que dos mundiales seguidos tengan lugar en el mismo continente.

Dejando de lado por ahora esta precisión y recordando a Alvaro Gómez, quien siempre manifestó que a Colombia lo que le históricamente le ha faltado es embarcarse en grandes proyectos, uno pensaría que la iniciativa planteada debería concitar la solidaridad nacional por encima de cualquier consideración política o partidista.

Sin embargo, en estos últimos días y a propósito de la cada vez más amenazante crisis económica mundial, ha surgido la hipótesis de que una de las causas que llevó a Grecia a una situación de crisis desbordada, fue precisamente el error histórico de haberse embarcado en la realización de los Juegos Olímpicos en el 2004.

Uno entiende que Grecia, dada su tradición milenaria, quisiese en ese momento revivir su legado histórico y volver a presentarse ante los ojos del mundo como una nación orgullosa de su pasado y así mismo convencida de poder volver a jugar un papel preponderante en el ámbito internacional.

Aparentemente, pesó más el fervor patriótico que las posibilidades económicas objetivas, y pensando con el deseo y no con la razón, se recurrió desordenada y generosamente a distintas fuentes de crédito, lo que hoy explica por qué Grecia tiene una deuda pública casi de dos veces su PIB. Una vez pasada la fiesta y concluido el regocijo de las celebraciones, llegó la resaca de las obligaciones contraídas y la frustración ante el posterior uso ineficiente o desperdicio de muchos de los escenarios construidos.

Hasta a la poderosa China le ocurrió con el grandioso estadio o Nido de Pájaro, donde tuvieron lugar las dos deslumbrantes ceremonias de inauguración y clausura de la cita deportiva Mundial del 2008.

Sea, pues, la dolorosa experiencia helénica elemento a considerar con ponderación y mesura antes de emprender una iniciativa que no sólo compromete la imagen del país a nivel internacional, sino que también puede llegar a representar una cuenta onerosísima o impagable para las futuras generaciones de colombianos.

Para 1986, Colombia había sido escogida como sede del Mundial de Fútbol a realizarse en ese entonces. Cuando el Gobierno y colombianos en general nos dimos cuenta de que no había recursos suficientes que garantizasen un desempeño a la altura del compromiso adquirido, fue menester renunciar sobre la marcha a tan honrosa distinción.

Cuentan los que saben, que esta fue tal vez la decisión más acertada de la administración de Belisario Betancur.

Por otro lado, hay que recordar que precisamente para ese 2026 está previsto el mayor pago de deuda pública en el futuro (vencimientos de TES), como resultado de la operación de canje de deuda realizada hace unas pocas semanas por el Gobierno actual.

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