Guillermo Valbuena Calderón
columnista

Secretos empresariales y estrategia

Los secretos empresariales y las patentes pueden ser complementarios o excluyentes.

Guillermo Valbuena Calderón
POR:
Guillermo Valbuena Calderón
septiembre 17 de 2018
2018-09-17 09:28 p.m.
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Generalmente, cuando se habla de propiedad intelectual la relación más próxima son las patentes; sin embargo, en el portafolio de activos intangibles de las compañías están los secretos empresariales que juegan un rol, igual o superior, al de las patentes y, pueden llegar a representar un considerable valor en las organizaciones.

Hay que anotar, que las tecnologías o invenciones patentadas pasan a dominio público después de 10 o 20 años, mientras los secretos empresariales, al no divulgarse, no tienen fecha de vencimiento, convirtiéndolos en una herramienta estratégica para la organización, generándole ventajas de negocio en relación a sus competidores.

En el mundo existen famosos secretos empresariales, como la fórmula de Coca -Cola, el software de Microsoft, la receta de hamburguesas de McDonald’s, fórmulas de reconocidas fragancias, entre otras. La buena noticia, es que los secretos empresariales se encuentran desde la compañía más pequeña hasta la más grande y, están en diversas formas como lo es la lista de clientes, estrategias de fijación de precios y planes comerciales, diseños, procesos de producción, fórmulas, tecnologías empleadas, información financiera no pública, conocimientos técnicos, y la lista continúa.

Los secretos empresariales son una buena opción para la generación de ingresos y para ganar posicionamiento estratégico en el mercado. Entonces, surge una pregunta, ¿es mejor focalizar la estrategia empresarial de la gestión de la propiedad intelectual hacia las patentes o hacia los secretos empresariales? No existe una respuesta única a la pregunta, es decir, depende de los escenarios de negocio.

Algunos escenarios podrían ser los siguientes. Sí la empresa tiene una cultura en el manejo confidencial de la información, le favorecería tener un secreto empresarial. Otra situación es cuando se desarrolla una investigación tecnológica y los resultados fueron fallidos, en este caso es mejor para la organización tener un secreto empresarial, debido a que le permitirá capitalizar su experiencia, es decir, a entender lo que no funcionó y, poder incrementar su valor empresarial con la generación de tecnologías futuras, derivadas de la tecnología fallida. Otro caso, es si se cuenta con una tecnología y los competidores no pueden descifrarla fácilmente o realizarle ingeniería inversa, será una buena estrategia tenerla como un secreto empresarial.

Adicionalmente, los secretos empresariales y las patentes pueden ser complementarios o excluyentes. Si la compañía toma la decisión de gestionar una tecnología combinando patentes y secretos empresariales, la mejor estrategia es patentar primero la tecnología y, luego proteger las mejores derivadas de la tecnología patentada por medio de secretos empresariales. Ahora, cuando son excluyentes es porque no se puede tener una patente y un secreto empresarial sobre una misma tecnología o invención.

Para capitalizar el valor comercial de los secretos empresariales, las organizaciones deben contar con rigurosas políticas corporativas sobre la confidencialidad de la información, expresada en cláusulas o acuerdos de confidencialidad, que incluyan clientes internos y externos de la empresa, como los empleados, los inversionistas, los proveedores, los fabricantes y los contratistas.

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