Gustavo H. Cote Peña

Economía y tributos

Gustavo H. Cote Peña
POR:
Gustavo H. Cote Peña
mayo 28 de 2014
2014-05-28 04:07 a.m.
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El pasado 21 de mayo, el Consejo Nacional Profesional de Economía realizó un evento académico para celebrar sus 40 años de existencia. La temática se centró en el análisis de la situación económica de Colombia y sus perspectivas, la coyuntura actual y la existencia de una política de industrialización. Contó con la participación, entre otros, de César Vallejo Mejía, codirector del Banco de la República, Sergio Clavijo, presidente de Anif y Leonardo Villar, director ejecutivo de Fedesarrollo.

Al instalar el evento, Jorge Valencia Jaramillo, presidente del Consejo, además de mencionar la curiosa coincidencia de haber recibido la primera tarjeta profesional de economista, expedida por dicho organismo 40 años atrás, abrió el debate sobre la vigencia mundial del sistema capitalista y su gran contradicción de haber traído a la humanidad bienestar y pobreza, para llamar la atención, de acuerdo con las palabras de Piketty, sobre que algo anda mal y se debe actuar con prontitud ante el hecho terrible de que en el siglo XXI nos encontremos de nuevo con niveles de desigualdad iguales a los que se daban en el siglo XIX.

Las ópticas de las diferentes ponencias a partir de los índices macroeconómicos, llevaron a la conclusión del buen momento en que se encuentra Colombia. La recuperación del crecimiento del PIB, la sistemática reducción de la tasa de desempleo, acompañada de un declive en la informalidad, el bajo índice de inflación, el manejo prudente de la tasa de cambio y la favorable expectativa de un mejor dinamismo del sector industrial, son algunos elementos que permiten percibir un importante optimismo en la valoración de la situación económica nacional y su comportamiento en el futuro.

El país debe conocer que el ambiente descrito no es producto de una generación espontánea. En su logro han jugado un papel fundamental las políticas que se han desarrollado en los últimos cuatro años, las cuales han permitido disminuir el índice de desigualdad existente en Colombia, mejorar las relaciones con nuestros vecinos y colocarnos en una posición de liderazgo latinoamericano.

Frente a este panorama existen grandes retos, que deberán ser asumidos por el presidente a elegir el 15 de junio. Las transformaciones urgentes en materia de justicia, educación, pensiones, salud, vivienda, infraestructura, ciencia, tecnología e innovación, y la tarea de ganarle mayor terreno a la desigualdad y a la corrupción, no admiten más aplazamientos. A ellas se suma el nuevo contexto que seguramente se impondrá en las urnas: la paz y el posconflicto. Estas reformas y el nuevo ambiente nacional, demandarán más recursos públicos, de los cuales, los tributarios, si bien han tenido un comportamiento positivo, producto del buen desempeño de la economía, se verán afectados por el desmonte del Gravamen a los Movimientos Financieros y del Impuesto al Patrimonio.

Por tanto, será inexorable que al comienzo del nuevo periodo presidencial, tengamos que soportar nuevos cambios tributarios. Sin embargo, el alcance de las modificaciones que se adopten, no podrán limitarse a aumentar la carga impositiva. En su momento, tendrá que evaluarse la efectividad real de la gestión fiscalizadora de la Dian, en términos recaudatorios, así como la complejidad y regresividad de algunas figuras que se adoptaron con la Ley 1607 del 2012.

Gustavo H. Cote Peña

Exdirector de la Dian

gcotep@yahoo.com

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