Gustavo H. Cote Peña
columnista

Notificación al Gobierno Nacional

Más de 50.000 personas expresaron la firme oposición al proyecto, y dejaron una notificación multidinaria sobre su férrea decisión.

Gustavo H. Cote Peña
POR:
Gustavo H. Cote Peña
mayo 20 de 2019
2019-05-20 09:45 p.m.
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Para justificar la explotación del oro en el Páramo de Santurbán, Minesa, interesada en el negocio, ha expuesto a su favor, que la actividad conllevará el uso de tecnologías modernas de explotación que garantizan la no afectación de los ecosistemas y se realizará por fuera del Páramo a 2.640 metros sobre el nivel del mar (msnm), que contrastan con sus límites que están a 3.100 msnm.

De acuerdo con la información publicada por la CDMB: “En el páramo de Santurbán se origina el agua empleada para el abastecimiento de más de 2’200.000 habitantes radicados en los municipios de Cúcuta, El Zulia, Ábrego, Ocaña, Arboledas, Cáchira, Cácota, Chitagá, Cucutilla, La Esperanza, Labateca, Mutiscua, Pamplona, Pamplonita, Salazar, Silos, Villa Caro, California, Charta, Suratá, Tona, Vetas. Y los cuatro centros poblados que conforman el área metropolitana de Bucaramanga”. En el caso del acueducto de esta última y su zona metroplitana, los 3.400 litros por segundo que se tratan en las plantas de Bosconia (675 msnm), La Flora (1195 msnm) y Morrorico (1050 msnm), provienen del río Suratá y sus principales afluentes que son los ríos Vetas, Charta y Tona, todos alimentados por el sistema hídrico integrado por las aguas superficiales y subterráneas que yacen en las laderas y entrañas de las montañas en donde se encuentra ubicado el páramo.

Según el Plan de Ordenamiento y Manejo Ambiental Subcuenca Río Suratá, elaborado por la misma corporación autónoma, este río “… nace en la microcuenca del río Suratá alto sobre la cota de los 3.800 msnm. (…) y desemboca en el río Lebrija, en la vereda Santa Rita, sobre la cota de los 1.000 msnm”.

Es decir, el mantenimiento, cuidado y protección de la principal fuente del líquido vital de los habitantes de Bucaramanga y sus municipios vecinos, dependen inexorablemente no solo del páramo en sí mismo, sino también de todo lo que suceda para bien o para mal, durante su desplazamiento por las breñas santandereanas hasta llegar a las plantas de tratamiento, que se ubican por debajo de los 3.100 msnm e incluso, de los 2.640 msnm señalados como referencia para justificar la minería aurífera en el sector.

Recientes noticias evidenciaron denuncias del director a la Anla ante la Oficina de Transparencia de la Presidencia de la República, sobre posibles hechos de corrupción alrededor de la licencia ambiental a expedir por dicha entidad para viabilizar el nefasto proyecto, y la respuesta de finales de abril anunciando una reunión para tratar el tema, sobre cuya realización nada se ha hecho público. En contraste, desde las dos de la tarde del pasado 10 de mayo, más 50.000 personas inundaron las principales vías de la ciudad bonita y se desplazaron hasta llenar, incluso en sus calles aledañas, la plaza cívica Luis Carlos Galán para expresar con una sola voz, un fuerte grito en defensa del agua. Ni una sola nota discordante, ni un solo agravio en contra de la autoridad, ni una sola piedra lanzada a los agentes del orden.

Las más de 50.000 personas, de forma pacífica, expresaron la firme oposición al proyecto, y dejaron una notificación multidinaria sobre su férrea decisión. Los santandereanos, con su idiosincracia altiva y su bravo coraje, que en otros momentos de la historia colombiana protagonizaron hitos en defensa de la lucha libertaria, con seguridad en esta gesta por la supervivencia, harán honor a su himno departamental, de seguir adelante y no dar ni un paso atrás.

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