Harry Adler
Columnista

Democratización en Wall Street?

Algunos fondos élite cometieron el grave error de subestimar el poder de las redes sociales.

Harry Adler
POR:
Harry Adler
febrero 18 de 2021
2021-02-18 07:30 p. m.
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Se suele alegar que el sistema financiero está amañado en contra del inversionista común.

Esto explica en buena parte la simpatía que ha despertado por estos días la rebelión de jóvenes inversionistas, apoyados en algunas redes sociales, y en plataformas que ofrecen servicios gratuitos como “Robinhood”. En efecto lograron poner en aprietos, aunque efímeramente, a uno que otro fondo de cobertura, entidades que representan la élite de Wall Street.

Sin entrar en tecnicismos ya ampliamente reseñados, basta recordar que este último viernes las acciones de GameStop, una de las armas predilectas de estos grupos, se estaban negociando en US$59, un 83% por debajo de su máximo histórico de US$347 alcanzado unos días atrás.

Dentro de su inocencia, habían publicado en esas redes que su meta era cancelar el saldo de sus deudas, e inclusive invertir el ahorro de sus padres. Ojo, Wall Street Journal ya reportó el primer caso de suicidio.

En relación con estos hechos, escribió recientemente mi estimado Juan Manuel Ramírez en Portafolio que “No será la última vez que se conforme un sindicato para elevar la voz y avanzar en la democratización de los servicios financieros”. “ No, Juan Manuel. En este caso no se trata de una democratización, sino de una “imbecilización” colectiva por parte de esos inexpertos usuarios.

Se apoyaron en la “Teoría del tonto más grande”, ampliamente reseñada por cierto, que establece que siempre habrá un comprador dispuesto a pagar un precio superior al mío.
Pero como escribieron en ese diario, “democratizar las finanzas debe consistir en permitir que los pequeños ahorradores inviertan su dinero, sin que terminen estafados”. Y que “aceptar que lo conviertan en un casino, socava ese objetivo”.

El hecho es que algunos pocos de esos fondos élite cometieron el grave error de subestimar el poder de las redes sociales, al igual que el nivel de irracionalidad que ocasionalmente pueden alcanzar los seres humanos.

Ya lo había expresado Isaac Newton por allá en los años 1700, tratando de justificar su fracaso en la bolsa: “Puedo calcular el movimiento de los astros, pero no la locura de la gente”.

La verdadera democratización comenzó en 1980, en la cual han contribuido académicos y financistas de la talla de William Sharpe, Richard Thaler, John Bogle, Daniel Kahneman, y Robert Shiller.

Cuarenta años después, el resultado está a la vista: un fondo como el “VTI”, por mencionar un ejemplo, cuyas acciones se pueden negociar sin comisiones, con un cargo de manejo de tan solo 0,03%, activos cercanos a US$220.000 millones, e invertido en cerca de 3.600 empresas, ha convertido US$1.000 en US$2.600 en 10 años, tal como debe esperarse con una inversión a largo plazo (rendimiento de 10% anual, sumando crecimiento económico, dividendos e inflación). Pocos profesionales lo han logrado, y está al alcance de todos.

Harry Adler
Asesor en inversiones internacionales.
hadler@stanfordalumni.org

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