close
close
Harry Adler

La estrategia de destruir hospitales

Estos ataques, con todas sus modalidades y variaciones, ya se habían perpetrado en las dos guerras de Chechenia.

Harry Adler
POR:
Harry Adler
abril 21 de 2022
2022-04-21 10:22 p. m.
https://www.portafolio.co/files/opinion_author_image/uploads/2021/03/18/6053b4df88b60.png

“Ningún lugar es seguro para el sistema de salud”, es el título de un estudio elaborado recientemente por la organización Médicos por los Derechos Humanos (PHR por su sigla en inglés) en asocio con la Sociedad Médica Sirio-americana. PHR es una entidad no gubernamental sin ánimo de lucro creada en 1986 con sede en Nueva York.

Entre otros objetivos, esta organización busca documentar científicamente atrocidades y violaciones graves a los derechos humanos. Compartió el premio Nobel para la Paz en 1997 por su trabajo en la prohibición y erradicación de las minas antipersonales. En la guerra de Siria, ha documentado 601 ataques deliberados a 350 facilidades médicas a partir de 2011.

Según el estudio, entre junio del 2015 y marzo del 2021 las fuerzas del gobierno de este país, en asocio con fuerzas rusas, bombardearon seis veces al sistema de salud en ‘al-Atareb’, importante centro comercial cerca de Alepo, su segunda ciudad, cercana a la frontera turca. Al estar ubicada cerca de la línea de combate, es de vital importancia para los desplazados.

Al apuntar ‘deliberadamente’ a los establecimientos de salud, buscan además propiciar enormes desplazamientos poblacionales. Es un arma “devastadoramente efectiva” para aterrorizar a la población, explican, para quebrar su voluntad y aplastar su moral. “Estos ataques han transformado las facilidades médicas en espacios mortales, y han diezmado el sector de salud a través de todo el país”.

Y en la misma forman como disponen de armamento moderno de alta precisión con este propósito, los dispositivos antiguos les sirven para rociar indiscriminadamente las ciudades.

Estos ataques, con todas sus modalidades y variaciones, ya se habían perpetrado en las dos guerras de Chechenia.

El hecho es que apenas un mes después de haber asumido el poder en agosto de 1.999, Putin reinició los bombardeos a sus conciudadanos rusos para vengarse de la humillación sufrida por su país en la primera guerra. Este nuevo episodio también fue brutal, pero mucho más efectivo, hasta el punto que las fuerzas rusas tomaron el control de todo el territorio en apenas unos pocos meses.

De acuerdo con un relato reciente del señor David Von Drehle del Washington Post, cuando su capital Grozny estuvo reducida a sus últimos habitantes, las fuerzas rusas les ofrecieron un salvo conducto, solamente para atacarlas en su salida. Una vez que acabó con Grozny, escribe, la ciudad fue declarada por la ONU como “la más destruida de la tierra”.

Mucho me temo que por estos días ya cedió ese honor. Ante todos estos hechos, si hay algún reparo para hacerles a los valientes ucranianos, es haber marcado con letras gigantes la palabra “NIÑOS” en el auditorio de Mariúpol, donde más de mil personas, entre ellos muchos niños, se habían resguardado. Fue tal el impacto en esa ciudad tan golpeada, que posiblemente nunca se podrá determinar el número de víctimas.
Y con respecto a los hospitales, no haber pensado que deberían ser subterráneos, tal como ya lo hacen los sirios. ¡Que tristeza!

Harry Adler
Asesor en Inversiones Internacionales/hadler@stanfordalumni.org

Destacados

  • OPINIÓN
  • NEGOCIOS
  • MIS FINANZAS
  • TENDENCIAS

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes