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Hernán Avendaño Cruz

Soberanos, reguladores y quiebras

El problema es que los bonos de bajo riesgo volvieron insolvente al SVB. ¿Qué pensarán quienes trazan las líneas globales de regulación financiera?

Hernán Avendaño Cruz
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Hernán Avendaño Cruz

Los bonos del Tesoro de EE. UU. y los reguladores explican en parte la quiebra del Silicon Valley Bank (SVB) y otros bancos de ese país. Puede parecer exótico, pero así es.

Entre las causas de la crisis financiera de 2008-2009 están las inversiones riesgosas, como las titularizaciones de hipotecas subprime. Entonces los reguladores decidieron que las entidades financieras debían gerenciar mejor el riesgo de sus portafolios y dar mayor peso a los títulos seguros. Y, claro, los más seguros son los bonos del Tesoro.

Pero tres circunstancias llevaron a una acumulación tal vez excesiva.

Primera, la política monetaria expansiva, con tasas de intervención cero o negativas, incrementó la demanda de los Tesoros y de bonos hipotecarios garantizados por el gobierno, ambos a tasas fijas y largo plazo.

Segunda, la pandemia generó excesos de ahorro que crecieron simultáneamente los depósitos de los bancos y la tenencia de los títulos mencionados, por la baja demanda de crédito.

Tercera, como el mundo se ‘acostumbró’ a las bajas tasas de interés y nadie esperaba sobresaltos, la mayor parte de los portafolios se clasificó en ‘disponibles para la venta’ (DPV); la valoración periódica de los portafolios a precios de mercado no implicaba mayor problema.

Ese escenario cambió radicalmente desde mediados de 2021. La dispar velocidad de ajuste de la demanda y la oferta en la pospandemia y luego la invasión rusa de Ucrania dispararon la inflación global a los niveles más altos de las últimas décadas. Los bancos centrales reaccionaron aumentando las tasas de intervención de forma acelerada.

Como consecuencia, cayó el precio de los bonos y surgieron pérdidas contables tanto en el segmento de títulos DPV, como en los mantenidos hasta el vencimiento (MHV). Numerosos inversionistas optaron por reconocer las pérdidas y reclasificar los portafolios dando un mayor peso a los MHV.

El director del seguro de depósito de EE. UU. (FDIC) afirmó en un discurso el 6 de marzo de 2023 que las pérdidas no realizadas del sector financiero fueron de 620.000 millones de dólares a finales de 2022. Las pérdidas no realizadas del SVB se dispararon de cero en junio de 2021 a 15,9 mil millones de dólares en septiembre de 2022.

El ‘pecado’ del SVB fue tener en el activo un portafolio mayor que la cartera de créditos y tenerlo concentrado en títulos públicos a tasa fija y largo plazo, sumado a un pasivo en el que alrededor del 97% de los depósitos no tenía seguro gubernamental.

Aun cuando pueden existir errores en la gerencia de riesgos, el problema de fondo es que los bonos de bajo riesgo volvieron insolvente al SVB.
¿Qué pensarán ahora quienes trazan las líneas globales de la regulación financiera?

HERNÁN AVENDAÑO CRUZ
​Director de Estudios Económicos de Fasecolda

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