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Hernando José Gómez
columnista

Calma con la normalización monetaria

La transitoriedad de este fenómeno no debería llevar a una aceleración del ritmo de normalización, que podría restarle tracción a la recuperación. 

Hernando José Gómez
POR:
Hernando José Gómez
noviembre 24 de 2021
2021-11-24 11:45 p. m.
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La respuesta de la política monetaria y fiscal a la crisis generada por la pandemia, sumada a las disrupciones en las cadenas globales de valor, ha tenido una incidencia significativa sobre el comportamiento al alza de los precios a nivel global. Nuestro país no es una excepción, pues la expectativa de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) ha venido aumentando durante los últimos meses. Mientras a comienzos de año los analistas esperaban que la inflación se ubicaría dentro del rango-meta (2%-4%) del Banco de la República a cierre de 2021, hoy se aproxima al 5%. 

Este hecho, asociado al repunte en los precios de los alimentos, presionaría una subida en el nivel de precios el próximo año, teniendo en cuenta que los pagos de arrendamiento, pensiones, peajes, entre otros, se encuentran indexados al IPC.

Con este contexto, el Emisor elevó la tasa de interés de política monetaria en 75 puntos básicos con el ánimo de hacer frente a los cambios de precios observados recientemente, así como para anclar las expectativas inflacionarias para 2022. Dicha decisión era necesaria y urgente, porque mantener el nivel de los estímulos monetarios dispuestos en el marco de la pandemia del covid-19, en un contexto de recuperación económica acelerada y elevada inflación, podría comprometer la estabilidad macroeconómica del país.

Hay que reconocer que el Emisor ha hecho bien en adoptar un cambio en la postura de política monetaria en un contexto de acelerada recuperación económica y, de hecho, la política monetaria de los bancos centrales de países de la región como México, Brasil, Chile y Perú va encaminada en el mismo sentido.

Sin embargo, no se debe perder de vista que la inflación básica (sin alimentos) está cercana a la meta del 3%, que las expectativas del mercado apuntan a que se mantendrá así durante el próximo año y que la economía aún está operando por debajo de su nivel pleno de capacidad. Con esto en mente, existen elementos para pensar que el incremento de las tasas de interés por parte del Emisor debería ser más gradual de lo que sugieren algunos técnicos y analistas del mercado.

Además, se espera que una vez los planes de vacunación a nivel global avancen, se reduzcan las restricciones al comercio y los costos logísticos que han presionado al alza los precios de bienes importados, insumos y alimentos se suavicen, las presiones en materia de inflación se acotarán. Lo anterior implica que la transitoriedad de este fenómeno no debería llevar a una aceleración del ritmo de normalización monetaria, que podría innecesariamente restarle tracción al proceso de recuperación económica y la generación de empleo.

Hernando José Gómez Restrepo
presidenciaasobancaria@asobancaria.com

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