Hernando José Gómez
análisis

Pieza clave para modernizar el Congreso

Colombia puede tener la oportunidad de dar un salto significativo en la modernización institucional del Congreso de la República.

Hernando José Gómez
POR:
Hernando José Gómez
abril 09 de 2018
2018-04-09 09:20 p.m.
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Cuando asumí la dirección del Departamento Nacional de Planeación (DNP) en el 2010, mis primeras actuaciones en el Congreso de la República fueron la aprobación del presupuesto general de la nación, bajo el liderazgo del Ministerio de Hacienda y del Plan de Desarrollo 2010-2014, liderado por el DNP. Como buen primíparo, llegué un tanto nervioso a las primeras sesiones de las comisiones, mientras conocía a los congresistas y me sentía cómodo con su modus operandi. Mi primera grata impresión fue que, en su mayoría, los congresistas tomaban muy seriamente su labor sobre el estudio de los proyectos de ley, y sus aportes, acertados o no, buscaban mejorar la calidad de las leyes que estaban tramitando por iniciativa del gobierno.

No obstante, siempre me impresionó que el trabajo de los congresistas se hacía con las uñas. Con un apoyo muy básico de sus Unidades de Trabajo Legislativo (UTL), donde muy pocos tenían personal suficientemente especializado para debatir temas tan técnicos como el presupuestal, las reformas tributarias y el plan de desarrollo. Naturalmente, los técnicos de Minhacienda y Planeación llevaban las cifras y los análisis y trabajaban hombro a hombro con los congresistas. No obstante, buena parte de la discusión requería un acto de fe de los congresistas sobre las cifras y los análisis que les entregaba el Ejecutivo. Pocos congresistas contaban con apoyo externo de expertos de universidades o centros de investigación, y además este tendía a ser ocasional. Por ello, siempre sentí que había una interlocución desnivelada entre la Rama Ejecutiva y el Congreso, perdiendo el país oportunidades de mejorar la calidad del trabajo legislativo y, por ende, de las leyes que se aprobaban.

Esta situación no es exclusiva de nuestro país. Es una realidad que todas las democracias enfrentan y que varias han solucionado con la creación de la Oficina de Asistencia Técnica Legislativa (Oatl). Estas son tanques de pensamiento adscritos al Congreso, que con personal estrictamente técnico, estudian los supuestos, análisis y recomendaciones contenidos en los proyectos de ley y sus documentos de soporte, para que las directivas del Congreso y las comisiones económicas y presupuestales puedan enriquecer el debate sobre estos temas. El caso exitoso más conocido es el Congressional Budget Office de Estados Unidos. Sus funcionarios, que tienen independencia técnica, analizan todas las leyes con incidencia económica y hacen reportes que son referencia fundamental en los análisis y debates de los proyectos de ley.

El secreto de su éxito es la transparencia y meritocracia en el nombramiento del director de la Oatl y su empoderamiento para nombrar libremente su personal, una vez definidas las calidades profesionales que deben tener. Por ello, si bien es la mesa directiva del Congreso la que lo nombra, esto se hace con base en unos requisitos académicos, como poseer doctorado, publicaciones y una experiencia mínima relevante en estos temas.

En este momento, la Comisión Primera de la Cámara estudia un proyecto para crear esta oficina en Colombia. Gracias al apoyo de un número significativo de congresistas que lo presentaron, bajo el liderazgo de Rodrigo Lara, Colombia puede tener la oportunidad de dar un salto significativo en la modernización institucional del Congreso de la República. Este proyecto de ley ha sido promovido desde hace varios años por el BID y el Pnud, no solo en Colombia, sino en muchos países de América Latina, donde varios de ellos ya cuentan con esta institucionalidad. Tuve la oportunidad de colaborar en su elaboración y de consultarlo con muchos congresistas, quienes le hicieron mejoras de fondo y de forma. Temores como que esta oficina fuera a entrar en conflicto con funciones que ya tiene el Ejecutivo o los órganos de control han sido aclarados. Incluso se enfatizó su carácter asesor, que obviamente no sustituye ni condiciona de forma alguna las decisiones finales de los congresistas en comisiones y plenarias.

Finalmente, se ha manifestado preocupación sobre el posible costo presupuestal de la Oatl. Este tanque de pensamiento está concebido para tener no más de 15 profesionales, por lo que estimamos que su presupuesto de operación sea equivalente a no más del 2 por ciento del presupuesto total de las UTL. Es indispensable seguir modernizando el Congreso de la República, y esto no solo pasa por su digitalización, también es indispensable fortalecer su interlocución técnica con el Ejecutivo, y eso es lo que precisamente busca la creación de la Oatl.

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