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Hernando José Gómez

Seguridad energética

La política pública en materia de seguridad energética deberá ser cuidadosa y comprensiva con nuestras limitaciones y potenciales.

Hernando José Gómez
POR:
Hernando José Gómez
septiembre 29 de 2022
2022-09-29 01:19 a. m.
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En Europa tienen un problema grave. El pasado 31 de agosto vimos como la estatal rusa Gazprom decidió cortar el flujo de gas hacia el continente, particularmente hacia Alemania, aludiendo fallas técnicas, aún cuando sabemos que la medida ocurre en el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Las repercusiones de esta decisión son significativas. Además de sumarle a las presiones inflacionarias que ya enfrentaba la Zona Euro (38% de inflación en energéticos al corte de agosto y 9,1% de inflación total), el Banco Central Europeo pronosticó recientemente que la economía crecería tan solo un 0,9% el próximo año, mientras que la inflación bordearía el 5,5% para el bloque, lo que repercutirá sobre la dinámica de la economía global.

Desde el inicio de este conflicto se ha evidenciado la importancia de que los países, aún cuando cuenten con economías robustas, tengan una matriz energética diversificada. Asimismo, se han puesto de presente los riesgos que representa, frente a un número limitado de socios comerciales, la dependencia de un activo tan estratégico para la estabilidad económica y política como lo es la energía.

Las lecciones que nos quedan son tan duras como relevantes para nuestro país. El proceso de transición energética se encuentra sujeto a álgidos debates en lo relativo a su alcance y ritmo de consolidación. En este marco, cabe recordar que Colombia cuenta con una matriz de energía compuesta en un 68% de energía hidráulica, un 31% de combustibles fósiles y un 1% compuesta entre biomasa, energía eólica y solar, hecho que la posiciona como una de las más limpias.

Los retos en materia de esta transición son importantes, pero el país cuenta con recursos y experiencias valiosas para llevarla de manera gradual, segura y efectiva. El país dispone de autosuficiencia en gas y reservas por 8 años, las cuales tienen un potencial de aumento y permitirían mantener precios bajos que beneficien a los hogares durante la transición. Por ello, sería apresurado suspender la exploración.

Compatibilizar la explotación de recursos minero-energéticos con la diversificación de la matriz energética y exportadora es posible y debe entenderse como un proceso con complementariedades, todo en aras de preservar la estabilidad macroeconómica y la seguridad energética. Por ello, apostar por llevar a cabo una transición rápida que impida la asimilación y mitigación de los riesgos tecnológicos y privilegiar la importación de un activo como el gas a un solo socio comercial sería contraproducente, pues replicaría el error que cometieron algunos países europeos en donde las buenas intenciones primaron sobre las decisiones técnicas.

La política pública en materia de seguridad energética deberá, por ello, ser cuidadosa y comprensiva con nuestras limitaciones y potenciales. La experiencia internacional deberá servirnos como referente.

Hernando José Gómez R.
presidenciaasobancaria@asobancaria.com

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