Horacio Ayala Vela
Columnista

Los beneficios tributarios

Las normas claras  e iguales para todos facilitan las labores de auditoría, más cuando la tecnología es clave para la administración tributaria. 

Horacio Ayala Vela
POR:
Horacio Ayala Vela
octubre 28 de 2020
2020-10-28 09:41 p. m.
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A propósito del estudio que realiza la comisión de expertos, sobre los innumerables beneficios que contiene la legislación tributaria en nuestro país, sin duda les espera una ardua tarea; pero si nos atenemos a experiencias anteriores, va a concluir en otro excelente estudio académico desperdiciado. 

Son muchos los trabajos que se han hecho al respecto, algunos excelentes, pero todos se han quedado en los anaqueles, no por razones de política tributaria sino de politiquería ordinaria. Uno de los principales defectos de los beneficios tributarios radica en la dificultad para estimar de manera razonable su verdadero impacto económico. No solo por las renuncias que hace el Estado, sino por la cadena de adherencias que llevan consigo, a través de la evasión, la elusión y la “planeación tributaria creativa”. En el país, además, se ha optado por otorgar beneficios de manera discrecional, lo cual oscurece más el panorama de los recaudos.

Ejemplos para citar son los contratos de estabilidad tributaria –que salieron a relucir en el escándalo Odebrecht– y las zonas francas, también materia de comentarios de prensa, y duramente criticadas en varios estudios, entre otros uno muy serio y completo del Banco Mundial. A propósito, cuando se crearon estas dos figuras, el gobierno de turno aseguraba que no se concederían a una misma empresa; al final sí se otorgaron, pero solo a una. De ingrata recordación es igualmente el enorme hueco la Ley del Páez, mecanismo que dio lugar a muchos fraudes contra el fisco, con ayuda de políticos y lagartos, y que fue convertida posteriormente en una gran zona franca. Al decir del recordado exministro Abdón Espinosa Valderrama, “...es la peor sinvergüencería tributaria que se ha creado en Colombia..."

En materia de beneficios tributarios, uno de los defectos comunes en los países en desarrollo –mencionado inclusive en un documento de la Ocde– consiste en desgravar la inversión extranjera para estimular su ingreso, sin advertir que muchas veces se beneficia a los fiscos de sus países de origen, no a los empresarios. Por ejemplo, en Colombia se ha otorgado un tratamiento preferencial a los hoteles internacionales y a sus dueños, o a los países de origen de las inversiones, por encima de los inversionistas nacionales.

Otro de los grandes defectos de los tratamientos exceptivos radica en las dificultades para ejercer un control efectivo por parte de la administración tributaria. En el país, los redactores de proyectos fabrican en sus mentes toda suerte de requisitos y talanqueras, procurando evitar los abusos que se imaginan podrían ocurrir con las medidas, pero no advierten que la extensión y complejidad de los requisitos que se exigen a los contribuyentes redundan en complejidades para el control por parte de la Administración.

Las normas claras, sencillas, iguales para todos los contribuyentes, facilitan las labores de auditoría y de control, en especial en épocas donde el uso de la tecnología informática constituye una herramienta esencial para la administración tributaria.

La ausencia de una verdadera carrera administrativa tributaria tampoco ayuda al buen funcionamiento del sistema; los cuantiosos fraudes descubiertos de cuando en cuando, son solo una muestra de lo que puede suceder si una entidad técnica no está totalmente profesionalizada y blindada.

Horacio Ayala Vela
Consultor privado
horacio.ayalav@outlook.com

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