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Ian Bremmer
coyuntura 

Rusia y Occidente se enfrentan por Ucrania

La guerra permanece distante, pero nadie respirará tranquilo hasta que Rusia, Ucrania y Otan encuentren la forma de dar un paso atrás.

Ian Bremmer
POR:
Ian Bremmer
diciembre 23 de 2021
2021-12-23 08:00 p. m.
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Rusia ha trasladado a casi 100.000 soldados a posiciones cerca de su frontera con Ucrania durante las últimas semanas. Si eso no fuera lo suficientemente ominoso, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, ha dicho que sus servicios de seguridad han descubierto evidencia de un complot golpista contra su gobierno que están respaldando los rusos.

También, que un oligarca ruso prominente está involucrado en ese complot, aumentando lo que está en juego en la lucha que tiene en curso con algunos de los hombres más ricos de Ucrania, algunos de los cuales se cree que tienen vínculos estrechos con Moscú.

Mientras Rusia muestra sus músculos, Ucrania ha estado buscando la ayuda de Occidente. El secretario de Estados Unidos, Antony Blinken, se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, para advertirle que la agresión rusa contra Ucrania tendría “graves consecuencias”. Además, un informe de inteligencia de Estados Unidos afirma que Rusia podría estar preparando una invasión total que se conoció mientras el presidente Biden habló con el presidente Putin a través de Zoom.

Para reforzar sus advertencias, Estados Unidos habría enviado 80 toneladas de municiones a Ucrania. Los funcionarios europeos han expresado preocupaciones igualmente graves. La jefa de la UE, Ursula von der Leyen, advierte sobre nuevas sanciones a Rusia. La Otan está en alerta máxima. Rusia culpa de todas estas tensiones al gobierno de Ucrania, que según los funcionarios del Kremlin está haciendo sus propios movimientos amenazadores.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

A medida que él y su presidencia han envejecido, Vladimir Putin parece depender más que nunca de los reflejos desarrollados durante la Guerra Fría. Quizá calcula que las amenazas anti-occidentales pueden aumentar su popularidad. (Una encuesta de octubre del Levada Center de Moscú encontró que la confianza pública rusa en Putin había caído al 53%, el menor nivel en casi una década).

Esa no es una estrategia política irrazonable. El aumento más pronunciado de sus cifras de aprobación siguió a la invasión rusa de Crimea en 2014. Es posible que un número creciente de personas se esté cansando del liderazgo de Putin, pero frente a las amenazas occidentales, lo respaldarán como la encarnación de la fuerza y el poder rusos.

O tal vez Putin siente que tanto Ucrania como la Otan están siendo imprudentemente agresivos cerca de las fronteras de Rusia.

La guerra de Zelensky contra los oligarcas ucranianos respaldados por el Kremlin socava la influencia rusa en la capital de su país vecino, y Putin bien puede estar advirtiendo a Zelensky que no intente aumentar su propia popularidad con una agresión cerca de la región de Donbas, donde los separatistas ucranianos respaldados por Rusia han establecido un estancamiento militar contra Kiev.

Él ha dicho que el reciente aumento de tropas de Rusia es una respuesta directa no solo a las provocaciones de Kiev, sino también a los ejercicios navales no anunciados de la Otan en el Mar Negro, no lejos de Crimea.

El Kremlin también está enojado por el uso reciente de drones por parte de Ucrania en esa región proporcionados por Turquía, miembro de la Otan. Quizá Putin se envalentona para actuar ante el aumento de los precios del petróleo que han impulsado la economía de Rusia, el progreso del oleoducto Nord Stream a Europa y la salida de la antigua ‘enemiga’ Angela Merkel de la cancillería alemana.

Sin embargo, a pesar de todas las posturas, advertencias y titulares aterradores, es muy poco probable que Rusia lance una guerra invadiendo Ucrania.

La invasión de Crimea por Putin hace siete años, una respuesta a la agitación política en Kiev que obligó al presidente prorruso de Ucrania a huir del país, se benefició enormemente del elemento sorpresa, una ventaja que Putin nunca volverá a tener.

Además, Crimea era la única parte de Ucrania donde la mayoría de los ciudadanos eran de etnia rusa, lo que garantizaba una recepción amistosa. El Donbas de Ucrania, que limita con Rusia, también incluye una gran población de rusos étnicos.

Pero no queda ningún territorio dentro de Ucrania donde los soldados rusos serán recibidos como libertadores, y el frío conflicto que enfrenta a estos dos países entre sí ha colocado permanentemente a decenas de millones de ucranianos contra Putin y Moscú.

Como resultado, cualquier impulso ruso para apoderarse de un nuevo territorio dentro de Ucrania desencadenaría una guerra que Rusia ganaría, sobre todo porque la Otan no intervendrá directamente, pero a un costo prohibitivo en vidas y dinero rusos.

Y se debe agregar el costo de la ocupación a largo plazo de tierras pobladas por personas que son irreconciliablemente hostiles a las fuerzas rusas. La oxidada economía de ese país no puede permitirse el gasto indefinido o las duras sanciones estadounidenses y europeas que seguro llegarían.

A pesar de todo eso, Ucrania, Europa y la administración Biden no pueden permitirse el lujo de volverse complacientes. Deben seguir dando señales de que están en alerta máxima y cualquier acción rusa hostil provocará una respuesta enérgica. Aquí hay una lógica preocupante de la Guerra Fría.

Por mucho que Kiev y Occidente teman una acción rusa que los lleve a un conflicto costoso, el gobierno de Putin continúa viendo el futuro de Ucrania como la cuestión central de la política exterior. Así como Washington está hipervigilante contra los esfuerzos de otros países para adquirir armas nucleares, Moscú teme la entrada de más de sus vecinos en una alianza militar o política con Europa y Estados Unidos. Lo que es cierto para otros vecinos rusos es especialmente cierto para Ucrania, una tierra fundamental para la idea rusa de imperio durante los últimos mil años.

La reflexión es que las amenazas pueden volverse autocumplidas, creando un conflicto que nadie quiere. Por ahora, la guerra permanece distante. Pero nadie respirará tranquilo hasta que Rusia, Ucrania y Otan puedan ver la manera de dar un paso atrás.

IAN BREMMER
Presidente de Eurasia Group y GZero Media, y autor de‘Us vs.
Them: The Failure of Globalism’.
@ianbremmer

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