Iván Duque Márquez

Burbujas chinas

En China se está inflando una burbuja inmobiliaria cuyas consecuencias hasta ahora son impredecibles

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
julio 29 de 2009
2009-07-29 11:54 p.m.
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El plan anticrisis diseñado por el gobierno chino ha empezado a surtir efectos. Con un crecimiento del 7,9 por ciento durante el segundo trimestre del año, el gobierno de Pekín atribuye a su agresivo plan de estímulo haber logrado contrarrestar la caída en las exportaciones. Lo que está por verse es si la combinación de políticas promovidas por las autoridades logrará su cometido de manera sostenible o por el contrario, desatará una serie de burbujas que al explotar harán el remedio peor que la enfermedad.
Gracias a la expansión monetaria realizada por el banco central, al bajar las tasas de interés en 200 puntos básicos y a las iniciativas gubernamentales para reducir moderadamente algunos impuestos, estimular la oferta de crédito y ampliar las inversiones en infraestructura, la economía ha mostrado aparentes síntomas de recuperación, haciéndose notorio un desaforado aumento de los créditos hipotecarios y de consumo.

Tal ha sido la euforia crediticia para adquirir vivienda que los mercados de propiedad raíz en varias ciudades del este de China se han desbocado, debido a inversionistas que buscan engordar propiedades o simplemente blindarse frente a futuras tendencias inflacionarias.

Según analistas especializados son varias las zonas del país que han visto el mercado hipotecario expandirse de manera asombrosa. En ciudades como Nanjing, los precios de la propiedad raíz durante el último semestre se han cuadruplicado, mientras en Shangai el metro cuadrado supera los 2.000 dólares y continúa encareciéndose.

En lo que va corrido del año la cantidad de nuevos préstamos se acerca al 25 por ciento del PIB, una cifra que ya empieza a causar preocupación entre analistas por el ritmo pantagruélico de la expansión y por la desconfianza en los sistemas de evaluación de riesgo sobre los sujetos de crédito.

Para el gobierno chino no hay nada de que preocuparse. Las autoridades financieras y monetarias han expresado que si bien la demanda por préstamos va en ascenso, la relación de créditos a depósitos se ha mantenido a un ritmo prudencial y los niveles de incumplimiento crediticio no superan el 2 por ciento.

A pesar de los llamados a la calma justificados con argumentos convincentes, las señales de alerta no desaparecen y se calcula que para finales del año la deuda del sector privado no financiero superará el 90 por ciento del PIB. Esto, por supuesto, revive los recuerdos de hace dos décadas cuando una burbuja similar explotó en los albores de los noventa.

Hasta la fecha el Gobierno no ha dado señales de querer subir las tasas de interés e imponer mayores controles a la oferta de crédito. Probablemente la apuesta será mantener la situación hasta que la demanda mundial se recupere y el sector exportador recobre su rol como motor del crecimiento. Lo curioso es que muchas de las medidas económicas adoptadas generarán presión para que el tipo de cambio se aprecie afectando a los exportadores.

En China se está inflando una burbuja inmobiliaria cuyas consecuencias hasta ahora son impredecibles. El Gobierno se ha hecho el de la vista gorda minimizando las alarmas, pero la realidad indica que la 'bonanza' hipotecaria puede tornarse insostenible y como dicen por ahí 'quien no aprende de los errores ajenos, está condenado a repetirlos'.


ivanduquemarquez@gmail.com

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