Iván Duque Márquez

Energía futurista

Iván Duque Márquez
POR:
Iván Duque Márquez
enero 04 de 2013
2013-01-04 02:02 a.m.
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Para conocer las dinámicas geopolíticas de las próximas décadas, es necesario analizar las tendencias globales en materia energética.

La información que ha puesto a disposición del público la Agencia Internacional de Energía nos permite observar que la demanda por recursos energéticos aumentará en un 40 por ciento durante los próximos 20 años.

Como consecuencia de este proceso, debemos esperar que las emisiones de CO2 pasen de 30 a 37 gigatones, lo cual ilustra los desafíos existentes para mitigar los efectos del cambio climático.

Los países en desarrollo seguirán expandiendo su apetito energético en un 65 por ciento de cara al año 2035.

China, por su parte, aumentará la demanda de energía en un 60 por ciento, mientras India la duplicará. Es verdad que hay luces de esperanza, como lo demuestra la reducción proyectada del 81 por ciento al 75 por ciento en la proporción de energía abastecida por los combustibles fósiles, detonado por un crecimiento de las fuentes renovables, pero no da para cantar victoria.

El sector transporte representa la mitad del consumo mundial de petróleo y durante las próximas dos décadas el número de vehículos particulares llegará a los 1.600 millones, siendo los países en desarrollo los principales responsables de este fenómeno.

Las tendencias también indican que el uso de agua fresca para la generación de energía aumentará en un 20 por ciento entre el 2013 y el 2035.

Si se considera que hoy en día se consumen cerca de 583.000 millones de metros cúbicos de agua para producir energía (casi el 15 por ciento del uso total del preciado líquido), la presión sobre este recurso y su debida protección deben ser considerados un tema central de seguridad humana.

Entre las preocupaciones más importantes es pertinente señalar la enorme cantidad de recursos que se destinan a subsidiar los combustibles fósiles, que tan solo en el 2010 representaron 523.000 millones de dólares.

Esto, además de crear distorsiones en el mercado energético mundial, también desincentiva peligrosamente las fuentes renovables. Lo grave es que no se ve con claridad un desmonte progresivo de esta práctica.

¿Qué le dice este panorama a América Latina?

Considerando que somos un continente donde la clase media se está expandiendo en sociedades altamente urbanizadas, es necesario que se adopten medidas sostenibles de largo plazo.

Necesitamos una cultura estructural de eficiencia energética, ciudades donde el transporte masivo sea el protagonista, expandir las fuentes renovables de energía y balancear las matrices energéticas, proteger las fuentes hídricas, apostar por desarrollo rural eficiente en el uso de recursos y eliminar distorsiones derivadas de subsidios a los combustibles.

No ver estas dinámicas internacionales o postergar su reflexión pueden llevarnos a peligrosas improvisaciones.

Los países de la región que actúen estratégicamente conforme a las tendencias energéticas globales serán los verdaderos ganadores.

Ivan Duque Márquez

Analista - Consultor internacional

ivanduquemarquez@gmail.com

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