Johanna Peters

Inclusión laboral como compromiso

Johanna Peters
POR:
Johanna Peters
junio 29 de 2012
2012-06-29 01:55 a.m.
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Según estimativos –los hay varia- dos–, la población afrodescendiente e indígena colombiana puede estar entre el 10 y el 25 por ciento de la población nacional.

Esto quiere decir, entre 4,6 y 12 millones de personas. Y viviendo en una de las ciudades étnicamente más heterogéneas del país, realmente es poca la diversidad que hay en Bogotá, en las oficinas.

Sí, hay empleadas, obreros o niñeras negras, pero de ahí en adelante en cargos profesionales es poco lo que se ve.

Desde 1991 se han creado leyes, decretos y marcos de acción para promover la diversidad y el respeto por las comunidades afrodescendientes e indígenas, y para sancionar la discriminación, pero, en términos prácticos de inclusión social y laboral, falta mucho trecho por recorrer.

No soy experta en temas étnicos, pero creo que es obvio que si el sector privado se propusiera imponer voluntariamente cuotas para que el 10 por ciento de su fuerza laboral profesional proviniera de comunidades y grupos étnicos, se generaría un cambio revolucionario en el país.

No solo por ofrecer oportunidades reales de progreso a las minorías, sino por iniciar un cambio de actitud general en la sociedad. Adicionalmente, y eso lo han confirmado estudios en EE. UU., ganaríamos en competitividad y productividad, temas tan necesarios para enfrentar un mundo cada vez más globalizado.

Pero pensando también en la raíz de tantos de los problemas de Colombia, la inclusión laboral de afros e indígenas sería un aporte sustancial para erradicar la desigualdad y sembrar un poco de tolerancia en nuestro país.

Claro, es fácil esconderse tras la excusa ‘de que no hay candidatos’, pero eso no es cierto.

Solo requiere mirar un poco más y tener el compromiso de dar prelación a cumplir una cuota étnica como, por ejemplo, se ha hecho en Estados Unidos con las acciones afirmativas.

Colfuturo, Fulbright, las becas Martin Luther King y entidades como Manos Visibles están ofreciendo oportunidades a afrodescendientes e indígenas para formarse y ser candidatos de primera línea para las empresas colombianas.

Es ahí donde se encontrará el semillero para la inclusión y diversidad. Sería una lástima desaprovechar el potencial de estos jóvenes.

En mis 16 años de vida laboral, nunca he tenido jefes, colegas o compañeros de algún grupo étnico, y eso es una mala señal en un país tan diverso como este.

Tenemos que dejar de pensar que la inclusión y diversidad laboral son responsabilidad del Estado.

No, eso es compromiso de todos, y si queremos algún día dejar atrás la violencia, johanna.peters@fticonsulting.comel terrorismo y otras cuantas cosas malas que tenemos, debemos arremangarnos y participar todos en la creación de una nación incluyente, tolerante y que ofrezca oportunidades para todos por igual.

Haga el ejercicio, mire alrededor de su puesto de trabajo.

¿Cuántas personas de diferentes grupos étnicos están a su alrededor? Si la respuesta es cero, es hora de proponer que la próxima persona que contraten sea afro o indígena. Será una experiencia positiva, no me queda duda.

Johanna Peters

Consultora

johanna.peters@fticonsulting.com

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